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Editorial de setiembre

El 1º. de setiembre, el Centro Cultural Dodecá cumplió su primer año de actividad. Esto motiva un balance.

Ha sido un año difí­cil. Nuestro paí­s atraviesa, junto a la región y a la mayor parte del mundo globalizado, una de las peores crisis de la historia reciente. Vivimos una época de crisis económica, social, polí­tica y cultural. ¿A quién le caben dudas al respecto?

A las dificultades materiales para enfrentar nuestra existencia cotidiana se suman dificultades de otro orden: afectivas, emocionales, intelectuales, en fin, espirituales. A veces parece que con cada nuevo ajuste que hacemos en nuestras economí­as, con cada nueva restricción, estamos ajustando y restringiendo también nuestro ánimo vital. Esto es así­ desde hace tiempo, pero en el último año todo se ha agudizado.

En este contexto de «dictadura de los mercados» se expanden el desencanto, la inseguridad, el miedo al futuro. El clima social es propicio para que el conservadurismo más rancio y el individualismo más pernicioso se impongan y expandan. El arte, en todas sus expresiones, sufre esta situación muy especialmente. La cultura, para desplegarse y desarrollarse, requiere de espacios donde la creación y la expresividad, el saber y la comunicación, no estén constantemente amenazadas y socavadas por intereses que son ajenos a su propia lógica de expansión y difusión. Pues bien, en esta época, esos intereses –los de la mí­nima supervivencia material y los de la máxima autoconservación sistémica– vienen condicionando, cada vez con más fuerza, al desarrollo artí­stico y cultural.

Enfrentar esa situación era uno de los objetivos del Centro Cultural Dodecá en su inicio. Pero no nos esperábamos que esos desafí­os se hicieran mucho más acuciantes en este primer año de vida. Sin embargo, no dejamos de perseguir nuestros objetivos: que el desarrollo del potencial creativo de cada uno sea condición para el desarrollo del potencial creativo de todos.

Este año trabajamos mucho para sostener este espacio, hemos recibido, también, el apoyo desinteresado de mucha gente que ha compartido nuestras preocupaciones. Ello nos alienta a seguir.

  • Realizamos más de quinientas funciones de cine en nuestra sala, ordenando una programación de suma calidad, contando para ello con el incomparable archivo de CINEMATECA URUGUAYA. Así­ recibimos más de seis mil espectadores, muchos de los cuales siguieron los ciclos con asiduidad, atención y muchas ganas de ver buen cine.
  • Hemos logrado consolidar «EL DEBATE DEL MES» como una actividad formativa, de crí­tica y reflexión sobre el cine, donde nos apoyaron, en once oportunidades distintas, realizadores, periodistas, crí­ticos y docentes de reconocida trayectoria: Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, Ronald Meltzer, Manuel Martí­nez Carril, Guillermo Zapiola, Pablo Ferré, Alvaro Buela, Rosalba Oxandabarat, Luis Elbert y Susana Mallo.
  • Realizamos el Primer Encuentro de Cine y Ciencias Humanas, Seminario-Taller: ¿El fin del trabajo? Una propuesta novedosa para nuestro medio. Alabada especialmente por el Intendente de Montevideo, Mariano Arana, en razón de haber sabido convocar a un nutrido grupo de jóvenes a discutir un tema tan complejo y de tanta importancia como el que se abordaba en esa oportunidad. La mayor parte de los seminaristas siguió atentamente las veintiséis pelí­culas exhibidas y participó en varios de los cinco paneles realizados, cuyos expositores fueron destacadas figuras del ámbito docente de la Universidad de la República y de la prensa local.
  • Organizamos y montamos, en vacaciones de julio, la primer retrospectiva de la obra del animador uruguayo Walter Tournier. Una actividad especialmente dirigida a los niños, quienes colmaron nuestra sala en las dieciocho funciones realizadas, pudiendo aproximarse a la obra de este artista uruguayo, reconocido mundialmente como tal.
  • Hicimos diez exposiciones con distintos artistas: Lacy Duarte, Doreen Bayley, Mauricio Kolenc, Glauco Mirandetti, Héctor Solari, Eduardo Hornes, Nuño Pucurull, Oscar Bonilla, Ernesto Vila, Walter Tournier, Andrés Fernández y Roberto Gilmet, a quienes les ofrecimos el mayor cuidado en el montaje de sus obras, apreciadas con entusiasmo por el público.
  • Realizamos una ampliación edilicia que incorpora un «vestí­bulo», previo al acceso a la Sala de Exposiciones.

Todas estas actividades son una muestra de nuestro esfuerzo para afirmar a Dodecá como un auténtico «centro cultural», que –paradójicamente– pretende seguir trabajando «lejos del centro», lejos de todo los centros: los centros comerciales, los centros del poder, los centros del conservadurismo, el desánimo y la apatí­a.

Por ello, reafirmamos el compromiso de seguir impulsando nuevos proyectos en nuestro segundo año de existencia.

En lo inmediato, la realización del 2º Encuentro de Cine y Ciencias Humanas: «Actitudes juveniles en un mundo globalizado», cuyo primer módulo se realizará entre el 15 de octubre y el 10 de diciembre, contando, como en la edición anterior, con destacados panelistas.

Para el próximo año, la «Escuela de Cine Dodecá para Adolescentes», proyecto en el que ya estamos trabajando coordinadamente con Walter Tournier, Quiko Márquez, Lala Severi e Iván Solarich, entre otros profesionales del medio.

Estamos estudiando, además, la posibilidad de realizar un «Concurso Dodecá de Artistas Jóvenes»; estamos proyectando la realización de debates con los artistas que exponen en Dodecá; estamos comenzando a juntar esfuerzos con el Grupo de Teatro Trenes & Lunas…
En fin, conscientes de los tiempos oscuros en que vivimos, igual queremos regalarles a todos nuestros amigos una pequeña certidumbre: que la historia de Dodecá… continuará.

Primer Aniversario

Muy pocos creyeron en su momento que el Centro Cultural Dodecá serí­a un proyecto viable. Autosustentado, sin fines de lucro y apostando a la cultura, el primero de setiembre cumple un año. A todos los que si creyeron que valí­a la pena este emprendimiento y que de una u otra forma se han comprometido con él, ¡felicitaciones!, cumplimos nuestro primer aniversario.

Aleksander Kluge en Dodecá

Nacido en Alemania en 1932, Aleksander Kluge filmó su primer cortometraje en 1960. Desde entonces fue reconocido en los medios intelectuales como un escritor y director comprometido polí­ticamente. Su objetivo ha sido la realización de filmes pensados para «la cabeza del espectador», según sus propias palabras, dado que «el cine no es un arte que exista por sí­ mismo en la pantalla». A partir de estos criterios, realiza varios filmes en cuyo trasfondo se aprecia una elaboración del pasado de su paí­s. Por largo tiempo ausente de las pantallas montevideanas, la retrospectiva programada en colaboración con el Instituto Goethe incluirá algunos tí­tulos que nunca han sido exhibidos en el Uruguay.

Primer balance

El 1º de enero de 2002 se cumplieron los primeros cuatro meses del Centro Cultural Dodecá. Hagamos entonces un breve balance.

Un lugar pequeño, alejado de los circuitos culturales más céntricos, y con ciertas dificultades de transporte. Todo esto no ha impedido sin embargo que 2164 espectadores asistieran a las 173 funciones de cine que se realizaron, ni que cerca de 170 personas participaran de las distintas charlas y debates que organizamos y llevaron adelante destacados crí­ticos, periodistas, académicos y directores de cine de nuestro medio. Contamos para ello con el apoyo de, Pablo Ferré, Manuel Martí­nez Carril, Susana Mallo, Ronald Melzer, Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll y Guillermo Zapiola. Estas actividades, que intentaron estimular la apreciación crí­tica del cine fueron apoyadas con la distribución gratuita de análisis en profundidad de una treintena de pelí­culas y directores.

Un éxito también han sido las distintas muestras que se presentaron en nuestra sala de exposiciones, donde hubo lugar para la pintura de Lacy Duarte, la talla en madera y cesterí­a contemporánea de Glauco Mirandetti, Mauricio Kolenc y Doreen Bayley, las fotografí­as, videos y textos de Héctor Solari, y el humor de Eduardo Hornes.

Los talleres para niños también funcionaron muy bien y en otra parte de este boletí­n se comenta la muestra de fin de cursos de los mismos.

El recuento de actividades y los números resultan auspiciosos para un Centro Cultural que no tiene esponsorización ni apoyo económico de ningún tipo y que se autofinancia exclusivamente con el apoyo de sus socios colaboradores y a través del servicio de la Discoteca Dodecá. Los mismos socios colaboradores que han sabido contemplar algunos problemas técnicos que hemos tenido con nuestros proyectores de 35 mm; proyectores que estuvieron sin uso durante un buen tiempo y que por medio de un trabajo casi artesanal están siendo puestos a punto.

El año que entra nos encuentra afianzados, y con nuevos proyectos entre manos: la apertura de la biblioteca, la realización de seminarios y ciclos de cine, actividades literarias, etc. Esperamos seguir contando con el apoyo de todos ustedes.

Discoteca Dodecá

La discoteca Dodecá es el principal medio de financiamiento del Centro Cultural Dodecá. Contratando su servicio Ud. hace posible la difusión cultural a través de esta fundación sin fines de lucro.