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C. Vignolo: “El dolor, como el arte, me vuelve loca”

La muestra de Santiago Achugar Díaz en Brecha

El crítico de arte Thiago Rocca visitó la muestra de Santiago Achugar Díaz y realizó una nota para el Semanario Brecha. La muestra se puede ver en Sala Dodecá hasta el 28 de octubre los lunes, miércoles y viernes de 14:30 a 22:00 hs., los martes de 18:30 a 21:30 hs. y los sábados de 13 a 18:30 hs.

“Mucho color, empaste, grafías y figuras elementales que se entreveran, que se atraviesan. Círculos. Remolinos. Trapecios. Formas alargadas y oblongas, como gotas por caer. Hay un pájaro contenido en una de ellas, envuelto en colores de fuego y de hielo. No hay predominio de un color: la paleta es profusa, se anuda y se suelta, sorprende”, escribió Rocca.

Para leer la reseña completa haga click aquí.

Para acceder a la información completa sobre la muestra haga click aquí.

Para leer el texto de Alicia Haber a propósito de la obra de Santiago Achugar Díaz haga click aquí.

 

 

Nuevo curso: “La utopía de la feminización en el cine”

El curso, que comenzará el 18 de agosto y se extenderá, con exhibiciones y análisis de películas los viernes y sábados, hasta el 27 de octubre, fue seleccionado en formato ponencia para el VIII Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado: Los cuerpos del placer y el deseo”, que se llevará a cabo del 17 al 20 de octubre en Ciudad de México.

“Los espacios, sean físicos o simbólicos, están atravesados por los cuerpos, los deseos, las actitudes, los discursos; es decir, producen unos imaginarios llenos de simbolismos, poder y significados diferenciados genéricamente. Diferencias que muchas veces posibilitan el control de los hombres sobre estos espacios, al masculinizarlos. Pero que otras veces son lugares donde las mujeres ejercen sus estrategias de resistencia y transgresión, a través de sus prácticas cotidianas” (Constant y Jiménez García, 2017). El cine, como manifestación artística de primer orden, no es ajeno a este proceso de masculinización y posterior resistencia por parte de las mujeres y, por ello mismo, proporciona la herramienta idónea para reconstruir históricamente la representación de esta dicotomía dominante-dominado y su eventual réplica en espacios y tiempos feminizados.

El curso consiste en evaluar críticamente los diferentes aspectos que involucra la construcción de estos espacios cinematográficos masculinizados de control junto a las posibilidades “reales” que tienen las mujeres —particularmente las jóvenes— de (re)construir en ellos una nueva sensibilidad al transformarlos en instancias creativas de transgresión. Para sustentar el análisis de cada ítem que problematiza la cuestión hemos seleccionado un par de películas representativas.

  • Aspectos ideológicos-normativos en la construcción de los espacios masculinizados de subordinación y control de las mujeres: familia, escuela y otras formas de disciplinamiento.

    Films: —Viernes 18 de agosto: Betty Blue (Jean-Jacques Beineix, 1986)

               —Sábado 19 de agosto: Bienvenidos a la casa de muñecas (Todd Solondz, 1995)

  • Lo público y lo privado como espacios holísticos de control masculino

     Films: —Viernes 1 de setiembre: Mouchette (Robert Bresson, 1967)

                —Sábado 2 de setiembre: Sin techo ni ley (Agnès Varda, 1985)

  • La vida cotidiana y el espacio doméstico como instancia de subordinación y representación del cuerpo femenino desgarrado.

    Films: —Viernes 8 de setiembre: Último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972)

               —Sábado 9 de setiembre: Una mujer bajo influencia (John Cassavetes, 1974)

  • La esfera del trabajo como instancia patológica de dominación.

    Films: —Viernes 15 de setiembre: La chica de la fábrica de cerillas (Aki Kaurismäki, 1990)

               —Sábado 16 de setiembre: Rosetta (Jean-Pierre y Luc Dardenne, 1999)

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La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013)

Cuando las mujeres interpelan el dominio masculino y construyen sus propios espacios de control del cuerpo y el deseo, se presentan una serie compleja de fenómenos.

  • El espacio masculino del orden tecnocrático como instancia de disputa gnoseológica.

    Films: —Viernes 22 de setiembre: Tres colores: Rojo (Krzysztof Kieslowski, 1994)

               —Sábado 23 de setiembre: Ex Machina (Alex Garland, 2015)

  • La fagocitación del hombre como expresión sublimada del deseo reprimido.

    Films: —Viernes 29 de setiembre: Repulsión (Roman Polanski, 1965) 

               —Sábado 30 de setiembre: Ese día tan frío en el parque (Robert Altman, 1969)

  • El canibalismo como límite expresivo de la transgresión femenina.

    Films: —Viernes 6 de octubre: Sangre caníbal: un deseo oscuro (Claire Denis, 2001)

               —Sábado 7 de octubre: Voraz (Julia Ducournau, 2016)

  • La reproducción de pautas patriarcales en espacios feminizados.

     Films: —Viernes 13 de octubre: Las amargas lágrimas de Petra von Kant (Rainer Werner Fassbinder,                     1972)

                —Sábado 14 de octubre: La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013)

  • La utopía de una nueva sensibilidad femenina en un espacio-tiempo liberado.

    Films: —Viernes 20 de octubre: Belle de jour (Luis Buñuel, 1967)

               —Sábado 21 de octubre: Noche y día (Chantal Akerman, 1991)

 

Curso de cine y género de 30 horas
Inicio: 18 de agosto / Finalización: 27 de octubre
Horarios films: viernes 20,30 hs. – sábados 20 hs.
Análisis films: viernes 19 hs.

Información e inscripciones: 2600 08 87

Responsables del curso: Alejandro Ventura y Cristina Bausero

Alejandro Ventura
Lic. en Sociologia, Mag. en Ciencias Humanas. Actualmente está culminando el Doctorado en Comunicación en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) con una tesis titulada “Juventud y cine. De los jóvenes rebeldes a los jóvenes virtuales”. Desde el año 2001 es investigador, docente y programador del Centro Cultural y la Escuela de Cine Dodecá, en Montevideo, Uruguay.

Cristina Bausero
Arquitecta, Especializada en Investigación Proyectual. Profesora Agregada (subr.) Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UDELAR. Doctorando en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional del Litoral, Argentina. Tesis: “La relación entre cine y arquitectura. El espacio doméstico en la narrativa cinematográfica en las décadas del ’50 al ’70”. Profesora de lenguaje cinematográfico en la Escuela de Cine Dodecá. Directora del Museo Juan Manuel Blanes.

El grunge en Last Days

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (UPF)

El grunge, que surge a fines de los 80 en el noroeste de Estados Unidos (Seattle), es un movimiento que combinaba el nihilismo del mecanismo rebelde punk de los 70 con el desencanto del conformismo apático de los 80. El grunge es un buen ejemplo de pastiche posmoderno, de “hibridación” (1) de mecanismos que tienen sentidos proyectivos totalmente diferentes. El efecto de esta tensión proyectiva es la construcción de un mecanismo de adaptación inestable, contradictorio y con serias dificultades para poder estabilizarse y lograr un equilibrio emocional y actitudinal. Su estilo visual era un corolario de esta articulación inestable: una mezcla de la estética punk con la ropa típica de la helada región, como las camisas de franela o de “leñador”. Pero la verdadera expresión del movimiento se daba en sus
expresiones musicales, donde se combinaba, en una misma canción, melodías introspectivas calmas de base new wave, con pasajes violentos de impronta punk.

Kurt Cobain —líder de la banda Nirvana— fue uno de los protagonistas fundamentales del grunge. En él se condensan estas características contradictorias básicas del movimiento que lo conducen rápidamente a un mecanismo de adaptación autodestructivo, y finalmente a la muerte (fue encontrado muerto en su casa de un disparo en la cabeza). Los cambios continuos en su estado de ánimo; la alternancia de momentos de encierro en sí mismo con explosiones imprevistas; el aborrecer la fama pero, a su vez, no querer rehabilitarse por el uso de heroína por miedo a perder popularidad: todos ellos son indicadores elocuentes de esta ambivalencia y desequilibrio producto de un mecanismo profundamente inestable. Seguir leyendo

Raquel Barboza: “El punto de partida es un juego con la pluma”

Raquel Barboza conversó sobre el papel crucial que juega la obra del escritor Felisberto Hernández en la muestra “Las lámparas que nadie encendía“, que expondrá en Sala Dodecá hasta el sábado 9 de septiembre y que se puede visitar los lunes, miércoles y viernes de 14:30 a 22:00 hs, los martes de 18:30 a 21:30 hs., y los sábados de 10:30 a 18:30 hs.

Dado que la muestra busca en cierta forma recrear el imaginario de Felisberto Hernández, ¿cuál es el principal desafío de llevar las imágenes escritas al dibujo?

El desafío consiste en establecer un vínculo genuino entre dos formas expresivas, en este caso la literatura y el dibujo. No como una mera referencia visual de lo que se está contando sino como posibilidad de interpretar ciertas zonas del texto. Ellas me permiten capturar gráficamente la atmósfera creada por la escritura de Felisberto Hernández; a veces, de golpe, se llega a la abstracción.

El dibujo resultante no se amalgama con el texto sino que interpreta inventando espontáneamente pero “inspirado”.

¿Qué fue lo que más te interesó de la obra de Felisberto a la hora de pensar en una muestra inspirada en él?

Es una obra que sin abandonar lo real y con un léxico caracterizado por la sencillez es capaz de crear atmósferas sofocantes, surrealistas por la combinación de situaciones insólitas que pueden conducir tanto a lo sutilmente humorístico, a lo patético o a lo trágico como ocurre en “El balcón” y las innumerables sombrillas de colores.

Asimismo es una fuente de ideas para la comprensión del arte. También su manera de estar en el mundo desde su subjetividad expresada a través de sus recuerdos y de su permanente mirada hacia adentro. Esto le permite una creación abierta al infinito que por momentos desplaza lo racional. Es un asunto muy interesante para trasladar al mundo de la creación plástica. Seguir leyendo

El glam: Velvet Goldmine

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (UPF)

No sólo a través de la violencia fue posible potenciar el carácter rebelde de un mecanismo de adaptación que había entrado en crisis a comienzos de los 70.

El año 1972 había traído consigo la eclosión del glitter rock, que liberó fuerzas sexuales tan poderosas como las desatadas por la explosión pop británica de 1964. A través del glitter rock, o glam, las estrellas de rock masculinas cruzaron la frontera de los sexos, copiando la indumentaria y el estilo de las figuras del cine y el teatro camp de los años treinta (…) Subidos a la cresta de una ola creativa puesta en marcha por el recién aparecido movimiento de liberación gay, los adeptos del glitter —fueran heterosexuales u homosexuales— se ataviaban con joyas, maquillaje, zapatos de plataforma de tacón alto y atuendos de lentejuelas (…) Ejemplificado en Inglaterra por David Bowie , con su álbum de 1971 Hunky Dory y el éxito “Changes”, y en los Estados Unidos por Alice Cooper, que acababa de sacar su álbum Killer, el glitter rock cambió el look y el sonido del rock, abriendo las puertas de par en par a toda una serie de grupos y movimientos nuevos (1).

La revolución sexual de los años 60 no sólo fue una revolución de carácter sustancialmente heterosexual sino que, en buena medida, tenía sus aspectos misóginos y homofóbicos. La androginia del glam —liderada ahora por el carisma de Bowie y su aspecto convincentemente bisexual— será el insumo proyectivo (+) determinante para que se procese esa radicalización de un mecanismo de adaptación rebelde que mostraba ya signos más que claros de agotamiento. Seguir leyendo