Sección Arte

Un viaje por las manos limpias

La Escuela de Cine Dodecá estará presente en el Talent Campus y en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI)

12 al 15 de abril de 2007

Nos complace en anunciar que Matías Ventura, integrante del equipo de formación y realización de la Escuela de Cine Dodecá, ha sido seleccionado para participar en la segunda edición del Talent Campus Buenos Aires (TCBA), organizado por la Universidad del Cine, que se realizará en cooperación con el Festival de Berlí­n, Berlinale Talent Campus, y el 9º. Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), entre el 12 y 15 de abril de 2007, en Buenos Aires, organizado por la Universidad del Cine.

Todos los años, durante el mes de Febrero, el Festival Internacional de Berlí­n organiza el Berlinale Talent Campus. Este evento atrae anualmente la atención de gran cantidad de jóvenes cineastas de todo el mundo. En conjunto con las ediciones que se realizan anualmente en India, Ucrania y Sudáfrica, el Talent Campus tendrá lugar por segunda vez en Buenos Aires para toda América Latina el próximo mes de abril.

En esta segunda edición, el Talent Campus Buenos Aires toma como programa la relación entre el cine y las artes. En consideración de este programa, Matías Ventura presentó el cortometraje Un viaje por las manos limpias (Montevideo, 2006), en el cual trabaja a partir de la instalación Las manos limpias, de la artista plástica uruguaya Lacy Duarte, realizada en el Cabildo de Montevideo en 2004.

Con este cortometraje, que será exhibido en el 9º. BAFICI (Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires), Matías Ventura se destacó entre cientos de aspirantes de todo el continente, siendo uno de los 50 seleccionados para participar en el TCBA, donde tendrán lugar durante cuatro dí­as distintos seminarios y workshops dictados por profesionales, académicos e intelectuales destacados de la región y el mundo entero. Vayan, entonces, nuestras felicitaciones para Matí­as.

Souvenir et Avenir

El martes 13 de marzo a las 19:30 hrs. se inaugura en nuestra Sala de Exposiciones la instalación de Enrique Badaró «Souvenir et Avenir«.

A la vez compleja y sutil, expresiva y reflexiva, la obra de Enrique Badaró no para de sorprendernos. La presente instalación Souvenir et Avenir, transmite perfectamente esta complejidad, introduciendo técnicas y materiales antiguos y modernos, siempre a la búsqueda de una plenitud de sentidos capaz de llenar el espacio y de atrapar el tiempo.

La parte central de la obra expuesta está ocupada por piezas arqueológicas peruanas datadas en 2000 años de antigüedad. Una de las piezas se muestra fragmentada, la otra pieza está completa tal como se encontró originalmente.

Pero la instalación del artista, estos objetos, este tesoro que provienen del pasado, no son en absoluto soberanos y no pueden existir mas que por y a través de nosotros mismos. Uniendo estas piezas precolombinas por tubos de goma negra a una magnifica y lúcida pintura, a la vez caótica y ordenada, Enrique Badaró, plasma esta unión, esta dependencia, de una forma impactante. Los objetos sagrados de un tiempo lejano se alimentan a través de los tubos por energí­a vital de la pintura del artista y de nosotros mismos. De esta forma lo que queda del tiempo pasado se vertebra con nuestro momento actual. […]

Con una poco frecuente sutileza y una imaginación seductora Enrique Badaró, propone la pregunta más importante de nuestra época sobre la creación de la obra, su memoria y su porvenir, «son souvenir et son avenir».

Pance Velkov

(Pance Velkov, macedonio – francés, curador de esta muestra, es Phd. egresado de las Grandes Ecoles, Paris, Francia, en áreas de conservación patrimonial. Obtiene una beca Flubright en 2006 para investigación y profundización de su tarea en EEUU. Fotógrafo, vive y trabaja en Macedonia.)

La muestra permanecerá hasta el mes de mayo y se puede visitar de miércoles a domingos en el horario de 18 a 22hs.

La Pelota de Lucí­a Pittaluga

El miércoles 6 de diciembre inauguró en nuestra Sala de Exposiciones la obra «La Pelota» de Lucí­a Pittaluga. La propuesta audiovisual se podrá ver de miércoles a domingo en el horario de 18 a 22 hs., y a partir del miércoles 20 de diciembre y hasta el sábado 30 continuará con exhibiciones a las 20 hs.

La última producción de la artista Lucia Pittaluga viene sorprendiendo, entre otras cosas, por los cambios de lenguaje y soporte que ha realizado y por la visión un poco más universal que su trabajo va adquiriendo. La Pelota es muestra de ello.

Lucí­a Pittaluga deja de lado momentáneamente el trabajo “artesanalÁ al que nos tiene más acostumbrados y presenta una obra (o aún experimento) vinculada al cine y al audiovisual, donde la desmaterialización es un hecho.
Es que Lucí­a, en un acto muy cercano al de un arqueólogo, se apropia de una pelí­cula Súper 8 que ella y otros niños realizaron como trabajo de fin de curso en el año 1981 en el primer taller de cine para niños de Cinemateca Uruguaya.
Esta suerte de ready-made personal que expone la artista, totalmente descontextualizada y sin el sonido original, es presentada veinticinco años después en otra escuela de cine y sala cinematográfica, la Sala Dodecá.
Ella saca provecho de todos estos elementos; La Pelota es una obra pensada, diseñada y estratégicamente elaborada.
La obra de Lucí­a Pittaluga (no la pelí­cula) nos “hablaÁ de un tiempo, de un momento, de 1981 en Montevideo, Uruguay. í‰poca de oscuridad, no solo para los adultos. Al igual que muchos artistas jóvenes que están produciendo hoy en Uruguay, ella vivió toda su infancia en dictadura. Muchos de los artistas de su generación (quien escribe incluido) tienen como tema, en alguna de sus obras, la dictadura militar. La visión de éstos es completamente diferente a la de quienes vivieron de manera adulta, este perí­odo negro de la historia uruguaya. Se podrí­a decir que los niños la vivieron a una altura de menos del metro y medio.
Por otro lado, es de destacar, que en aquella época, organizaciones como Cinemateca apostaban a la cultura y a la libertad de expresión, y que también muchas familias incentivaban a los niños a desarrollar su creatividad y a trabajar en grupo, quizás, como un acto más de resistencia.

Gustavo Tabares

(Gustavo Tabares es artista visual, docente, curador y co-director de la galerí­a Marte Upmarket. Vive y trabaja en Montevideo-Uruguay)

Ver y conocer

Tatiana Oroño escribe en BRECHA a propósito de la instalación: EL OJO DE LA MEMORIA de OSCAR BONILLA y ANA SOLARI

Núcleo de los antiguos mitos fue la correspondencia entre visión y conocimiento, lo sugerí­a el atributo de Atenea, la de los «ojos de lechuza», diosa de la inteligencia. A su manera René Magritte volvió al asunto pintando aquella órbita solar/ocular localizada en el supuesto espacio craneano de la pequeña figura trajeada inferior, de la cual se halla separado, como un globo sin piolí­n. Oscar Bonilla tiene un ojo cómplice, el de la cámara, y otros dos que relojean todo el tiempo.

En los ejemplares de BRECHA se adueñan a menudo los tres de una página entera, en duelo de contrapunto con algún texto breve. Un termo distraí­do en el murito de la rambla, los rayos y el destello de una rueda de bicicleta, son capturas suyas que los mí­os han recogido a la primera ojeada al semanario. Tiempo atrás y en la misma sala donde expone ahora esta serie de arquitecturas y maniquí­es, devastados, incursionó con Hecho en Uruguay en la muerte de las fábricas textiles. Este año en el catálogo que acompañó su muestra a la Bienal de La Habana, «Rastros sin rostro», escribió: «Mi ciudad y yo nos reconocemos a través de los recuerdos. Fragmentos del pasado que se cuelan al presente a través de mis imágenes, en esfuerzo desesperado por vivir». La presente instalación, que así­ se denomina la exposición fotográfica acompañada por texto narrativo, voz lectora y música, es expansión de sus búsquedas de reconocimiento visual en/con la ciudad a la vez que extiende aquella citada investigación por la trastienda de la quebrantada industria nacional alcanzando, ahora, abandonados rincones de inusitado potencial alegórico.

La cámara sacó partido de una geometrí­a arquitectónica fabril que es modulada por la luz rasante, horizontal u oblicua – vigas, pilares, azoteas decrépitas, espacios oclusos, herrerí­as oxidadas, candados férrea y obscenamente soldados a sus cadenas- así­ como de una fantasmal acumulación de anatomí­as que roza lo siniestro. Torsos, cabezas y piernas en serie ¿de producción o aniquilación?, componen la exhibición de simulacros que, inertes, evocan cuerpos de carne y hueso, cuerpos violentados, los verdaderos fantasmas que rondan a los maniquí­es amontonados con procacidad. Primeros en aparecer, ví­vidamente atraí­dos por tomas como la del cartel «Duchas femeninas» en un interior sucio y vací­o, son los que surgen de la memoria del horror concentracionario. Junto a esta foto, en la contigua, superpuestos torsos de escuálidos senos cadavéricos consolidan la percepción imaginaria del exterminio, de la fosa común. Luego, o a la vez, en dantesca confusión, revive la memoria vernácula de prisiones, cárceles y enterramientos clandestinos. Y aun se acopla, solapadamente, el registro de otros ecos no menos ominosos aunque más genéricos y apagados. Los del poder empresarial que des/territorializa cuerpos y mentes. «Prohibida la entrada a toda persona ajena a la sección», se lee en un cartel con tipografí­a destacada en la palabra inicial. La imagen pone en escena la intrusión del ojo en el espacio mudo de un orden muerto y arroja el mensaje al abismo de la caducidad de sentido. Es un cartel que se quedó hablando solo. Pero a la vez, en la multitemporalidad convocada por la obra, se lo ha recuperado, invirtiéndolo. Así­ recontextualizada por la serie fotográfica, la prohibición inviste un carácter de advertencia contra la naturalización de las prohibiciones impuestas por el poder. Es admonición y advertencia sí­ (y burla sin pretensión de ninguna gracia a sus finiquitados redactores) pero de todo lo contrario. Avisa lo otro. Lo que se escondí­a en el mandato de no pasar, de no ver.

Se podrí­a seguir. Pero lo importante es lo que hay para ver a partir del ojo de la cámara, no siempre tan contundente como en los casos señalados. Algunas imágenes hacen concesiones al efectismo, cuando el crudo desnudo de la escena se viste de escenografí­a, y el maniquí­ de novia, por ejemplo. No hay cámara perfecta ni ojo infalible ni verdad única., se argumentará. Pero yo me quedo con las fotos duras. Ellas me llevan a memorizar el pasado conceptualmente como interrogante. ¿Qué fabricábamos entonces?, ¿simulacros de cuerpos para vestirlos a la moda o descarnados, despóticos, modelos societarios?

(Publicado en el suplemento EL OCHO del SEMANARIO BRECHA, 3/11/2006, p. 7)

La Escuela de Cine Dodecá en Cusco, Perú

El documental Máscaras II, realizado por alumnos de la Escuela de Cine Dodecá, ha sido seleccionado para participar en el III Festival Nacional e Internacional de Cortometrajes de Cusco, Perú, que tendrá lugar del 2 al 4 de noviembre de 2006 en la «Capital Arqueológica de América».

Esta es la quinta vez que el cortometraje documental Máscaras II es seleccionado para participar en un festival internacional, habiendo sido las anteriores en Berlí­n, Buenos Aires (en dos oportunidades) y Santiago de Compostela.