Máscaras II

En las ciu­da­des pos­mo­der­nas, sos­tiene Bea­triz Sarlo:

“los shop­ping pue­den ser vis­tos como los monu­men­tos de un nuevo civismo: ágora, tem­plo y mercado”.

Para los más jóve­nes, en la actua­li­dad, el cyber-café parece haber pasado a desem­pe­ñar parte de esa fun­cio­na­li­dad. Eso es lo que en prin­ci­pio nos mues­tra el cor­to­me­traje docu­men­tal Más­ca­ras II, rea­li­zado por estu­dian­tes de la Gene­ra­ción 2003 de la Escuela de Cine Dodecá, que se exhi­birá a par­tir de este mes en nues­tra sala.

Los cyber-cafés apa­re­cen aquí­ como tem­plos secu­la­res de la pos­mo­der­ni­dad, donde los jóve­nes con­cu­rren a ofi­ciar el nuevo ritual de conec­tarse a las redes ciber­né­ti­cas. Luga­res cerra­dos, ambien­tes claus­tro­fó­bi­cos, ilu­mi­na­dos tan solo por la luz que des­pren­den dece­nas de moni­to­res ali­nea­dos con­tra las pare­des o los tabi­ques divi­so­rios del local, el espa­cio es aco­tado por una luz que se refleja tenue­mente en los ros­tros fijos, ape­nas par­pa­dean­tes, de los jóve­nes usua­rios. Los cyber-cafés demar­can un espa­cio dife­rente, com­ple­ta­mente ajeno del que, ven­ta­nas afuera, insi­núa la ciudad.

En esos tem­plos secu­la­res, una vez ini­ciado el ritual, aun­que las horas corren (y no dejen de ser con­tro­la­das y fac­tu­ra­das) el tiempo queda sus­pen­dido como la luna en medio de la oscu­ri­dad de la noche.

El silen­cio reinante en estos cyber-templos ape­nas es inter­fe­rido o modu­lado por gri­tos, diá­lo­gos o comen­ta­rios expre­sa­dos mediante giros lingüí­sticos de los jóve­nes que resul­ta­rán incom­pren­si­bles para el espec­ta­dor forá­neo, creán­dose un extraño y omi­noso clima emocional.

Dos narra­cio­nes adul­tas “pre­sen­tan” la situa­ción y nos “orien­tan” en la escena: de un lado, el relato aca­dé­mico de la psicologí­a; del otro, la “doxa”, opi­nión desa­fiante del dueño del cyber-café. Mien­tras, equi­dis­tan­tes de ambas narra­cio­nes, ins­ta­la­dos en la escena que van a docu­men­tar, los jóve­nes rea­li­za­do­res se con­fun­den con sus pares docu­men­ta­dos, y no per­mi­ten al espec­ta­dor salir del espa­cio del cyber hacia un “afuera” donde se supone deberí­a estar la vida.

Y es que, jus­ta­mente, el inte­rro­gante sobre dónde está la vida no se dilu­cida: queda opa­cado. Juego de más­ca­ras, fil­tro de luces y som­bras: la opa­ci­dad es aquí­, en la actua­li­dad de esta escena espacio-temporal, una señal caracterí­stica de los nue­vos tiem­pos juve­ni­les, tal como se nos pre­sen­tan en el inicio del nuevo siglo.

Ale­jan­dro Ventura

Máscaras II

Rea­li­za­do­res

Belén Bap­tista, Sebas­tián Bugna, Sarah Deuel, Joa­quina Gui­do­bono, Ilana Hoj­man, Micaela Mesa, Ema­nue­lle Miranda, Myriam Rac­cah, Matí­as Rey, Fede­rico Rodrí­guez, Anto­ne­lla Tam­basco y Matías Ventura

Edi­ción

Matí­as Rey, Fede­rico Rodrí­guez y Matías Ventura

Dura­ción: 18 minu­tos

Apoyo
UNICEF

Pro­duc­ción
Dodecá