Sección Arte

Escenarios: expone Analía Sandleris

Ni los desafíos del gran formato, ni la flexibilidad de sus transiciones a pequeña escala, ni el despliegue de su contundencia gestual, ni la composición pautada por registros rítmicos simultáneos capaces de evocar modelos musicales barrocos como el del contrapunto – en líneas, formas, color y tono-, ninguno de estos rotundos rangos constructivos puede diluir o desdibujar la atmósfera numinosa, con pulsaciones de irrealidad fantasmal diría, creada por las obras de Analía Sandleris.

En sus grandes paneles -los hay expandidos, conformando dípticos de casi dos metros de alto por más de dos metros y medio de ancho-, así como en sus obras chicas, secuenciadas por los 25 cms invariables de alto, la trama visual compuesta, entre otros elementos, por gruesos trazos paralelos a pincelada cargada, así como también por la vibración de líneas finas/fibrilantes capaces de evocar surcos de sangre o su escurrido, crea espacios superpuestos interconectados, interdependientes. Así sea por asimetría, disparidad o yuxtaposición, difusamente inseparables. A menudo inscribe zonas de raspado o escritura sobre la pintura acrílica o sobre el ocasional lápiz acuarelable. Huellas son de la mano, trazas del ser, datos para el ojo. Acaso para el ojo que vendrá.

Sus telas son palimpsestos (el método de trabajo le implica a menudo sucesivos retornos sobre la misma superficie) cuyas múltiples dimensiones –sugeridas- de temporalidad, sus atmósferas multitemporales, envuelve el pincel de Sandleris en traslúcidas, cuando no inquietantes, veladuras. Tal vez la impenitente migración/transmutación de legados, el receptivo afán de asimilar/transformar lo heredado y sus formas de perdurar, perderse y/o romperse, sean asuntos que informan la acechante contemporaneidad visual de esta muestra.

Tatiana Oroño

 

Pespuntes: expone Lacy Duarte

Este año la agenda de exposiciones hace referencia a nuestros 10 años de actividad en el área cultural y para ello convocamos a 10 destacados artistas nacionales para exponer en nuestra sala. Comienza esta importante lista de exposiciones la artista plástica Lacy Duarte, quien nos acompañó en setiembre de 2001 cuando inauguramos el Centro Cultural Dodecá, aventurándose junto a nosotros en lo que por entonces era un gran desafío.

Pespunte – Labor de costura, con puntadas unidas, que se hacen volviendo la aguja hacia atrás después de cada punto, para meter la hebra en el mismo sitio por donde pasó antes. (DRAE)

Frente a la obra de Lacy Duarte, una tentación inicial es la de quedarse en esa superficie en la cual la artista aparece como un personaje exótico, que obtiene sus recursos y motivaciones de una lejana experiencia de la vida entre mujeres del campo. A esta altura, eso sería un error, pues lo cierto es que a lo largo de los últimos 15 años, Lacy Duarte ha desarrollado un lenguaje expresivo que trasciende la potencialidad de sus orígenes.

Que ese lenguaje esté vinculado a su infancia pasada en el campo uruguayo es importante. Muchas líneas se han escrito al respecto de ese dato. Pero más allá de esos condicionantes biográficos, sociales o de género, lo que interesa ahora es subrayar el modo en que ese lenguaje característico de la artista se ha consolidado al modo de un estilo temperamental, una idiosincrasia, que se torna en un lenguaje plásticamente válido y en un compromiso social y político sólo expresable a través de su obra.

Cristina Bausero y Germán Machado

Inauguración: lunes 14 de marzo 19:30 hs.

 

Dodecá 10 años 10 exposiciones

Este año, el Centro Cultural Dodecá conmemora sus diez años de trabajo continuado en nuestro medio. Desde nuestra apertura en setiembre de 2001, hasta hoy, muchos han sido los artistas que expusieron en Dodecá. Todos ellos han contribuido para posicionar la Sala de Exposiciones como un espacio de cuidada calidad artística y un ámbito de claro compromiso con el arte y con la vida, colaborando así para la construcción de lo que hemos dado en definir como un espacio utópico.

Decía Oscar Wilde que un mapa del mundo que no incluye Utopía no es digno de echarle una mirada. Entendemos que en el mapa del mundo sugerido por Wilde, en ese mapa que necesariamente ha de incluir a la utopía como un espacio real y posible, han de estar disponibles para sus habitantes espacios donde el arte tenga la dignidad de soportar las más cuidadas miradas.

Continuando con el trazado de esa deseable cartografía, este año preparamos una agenda especial de exposiciones que serán acompañadas mes a mes con la edición de un catálogo para presentar a cada artista. La agenda anual de Dodecá entonces contará con la siguiente programación:

Las inauguraciones serán los primeros lunes de cada mes, de acuerdo con el siguiente cronograma:

14 de marzo – Lacy Duarte

11 de abril – Analía Sandleris

9 de mayo – Marcelo Legrand

6 de junio – Martín Mendizábal

4 de julio – Eduardo Cardozo

8 de agosto – Claudia Anselmi

5 de setiembre – Gerardo Goldwasser

3 de octubre – Matías Ventura (fotografía)

7 de noviembre – Mario Sagradini

10 de diciembre – Muestra colectiva: Dodecá muestra algunas de las obras con que nos han distinguido durante estos años muchos artistas, quienes han obsequiado a la institución piezas de las muestras realizadas por ellos en su oportunidad.


 

Dodecá cumple 10 años

En 2011, el Centro Cultural Dodecá cumplirá 10 años. Considerada en términos históricos, puesta en la perspectiva de la larga duración de los procesos culturales, una década no es casi nada. Pero desde la perspectiva de un colectivo humano, desde la perspectiva de un proyecto cultural realizado en nuestro medio -una penillanura levemente ondulada- e incluso desde la perspectiva biográfica de los individuos que comparten un proceso de trabajo: diez años es un período largo.

Cuando inauguramos el Centro Cultural, allá por setiembre de 2001 destacábamos algunas de las características del grupo humano que se abocaba a una aventura de insospechados derroteros: decíamos de nosotros mismos que nos habíamos juntado a partir de una “impronta muy particular”, signada por la apuesta a “la participación colectiva y la apropiación colectiva de la cultura, algo que entendemos fundamental para el estímulo y el desarrollo creativo de la persona”. Aquello fue, y sigue siendo, la base a partir de la cual pretendimos construir nuestro espacio, un espacio donde “lo personal se conjuga con lo colectivo y lo colectivo con lo personal”. Esta fue, es, y sigue siendo la utopía sobre la cual Dodecá se asentó, proyectó, construyó y creció.

Abrimos Dodecá en un momento difícil para nuestro país: la peor crisis golpeaba sin miramientos nuestra sociedad y nuestra cultura. En las actuales épocas de “bonanza” no está mal recordar la adversidad de las condiciones en las cuales nuestro Centro Cultural abrió sus puertas. Y es que esa también fue una impronta para nuestro proyecto: darle batalla al desencanto y al pesimismo.

Por cierto, al margen de los buenos indicadores económicos actuales, hay que reconocer que estas tampoco son épocas fáciles para el desarrollo de un espacio cultural que pretende mantener su visión crítica sobre la realidad y que pretende seguir haciéndolo en forma colectiva. Pero hoy, como ayer, la continuidad del trabajo, la calidad puesta en todo lo emprendido y el esfuerzo por comunicar todas y cada una de nuestras actividades siguen siendo una garantía para mantener la perspectiva utópica inaugural. Y así seguimos: ampliando perspectivas, emprendiendo nuevos proyectos, poniendo énfasis en el trabajo con las y los jóvenes, porque sin estos Dodecá no sería lo que es, ni lo que seguirá siendo. En fin, que cumplimos diez años, lo celebramos, y lo celebraremos.

Té en Kabul: expone Héctor Solari

  • Inauguración
  • Lunes 18 de octubre – 19:30hs.
  • Cuando el viajero que viene desde el sur percibe Kabul con su cinturón de álamos, sus azules montañas sobre las que humea una fina capa de nieve y las cometas vibrando sobre el bazar en un cielo otoñal, se enorgullece pensando haber alcanzado el fin del mundo. Se equivoca, acaba de alcanzar su centro.

    Nicolás Bouvier, 1954

    Té en Kabul

    Con este video me propongo rehacer una realidad supuesta que sólo puedo intuir. Es un intento de darle un rostro a una guerra que no lo tiene; una guerra a la que aún nadie se atreve a llamarla guerra.

    Las pocas imágenes que tenemos —algunas de la prensa, no tantas de la televisión— sólo muestran a los soldados dispuestos a ayudar (no sabemos a quién), pero son los buenos; y al enemigo —los malos de siempre. Reconstruir una realidad fragmentada, entre ficción y realidad, imaginería e historia, es lo que intento con este trabajo. Las imágenes de Té en Kabul muestran un universo anónimo, que es siempre el universo de la represión.

    Héctor Solari

    La exposición permanecerá hasta el sábado 27 de noviembre y se puede visitar de martes a sábados en el horario de 18:30 a 21hs.