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El ojo de la memoria

El ojo de la memoria / Oscar Bonilla - Ana Solari

Instalación / Oscar BonillaAna Solari

La memoria es intangible. Está en alguna parte, pero no se sabe dónde. Emerge a la superficie como un volcán que estalla. Lo cambia todo. La memoria es subjetiva, individual. Pero también colectiva, social. El ojo y la palabra que la convocan, y la exponen ante los demás, apuestan a un lenguaje común, que se nutre de todas las subjetividades.

Inauguración: Miercoles 4 de Octubre, 19.30 hs. La muestra permanecerá hasta el 1º de diciembre y se puede visitar de miércoles a domingos en el horario de 18 a 22hs.

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Reflejos en cámara lenta

Exposición de Haroldo González

inaugura | miércoles 9 de agosto | 19:30hs.

Haroldo González presenta una exposición de obras realizadas utilizando técnicas de dibujo y fotografí­a. Las mismas fueron hechas siguiendo un peculiar proceso creativo. El autor construye un modelo real y estudia su iluminación y encuadre, hasta encontrar la imagen deseada. Dispara la toma fotográfica y acto seguido, desarma el modelo.

Procede, entonces, a revelar el film e imprimir una foto-color a negativo entero, sin introducir modificaciones de laboratorio o digitales. A partir de allí­, el autor recrea la imagen obtenida trazando a tinta -negro sobre blanco- una nueva realidad original: un dibujo.

Finalmente, uniendo ambas realidades, logra una obra cuya ambigüedad visual produce cierta alteración en la lectura o «barrido» del ojo sobre su superficie. Este «efecto Doppler» despierta la atención del receptor y lo induce a la percepción de los valores visuales que convergen en su retina.

La conjunción de dos enfoques diferentes, como imagen «representativa» de una realidad ya inexistente, está alertando sobre las imprecisiones inherentes a la visión en la apreciación de lo real y acentuando la importancia del componente subjetivo que incide en la percepción. Es en estas creaciones de lo ambivalente donde reaparecen como una constante, los parámetros estructurales que sustentan sus obras desde el comienzo de su trayectoria. El manejo del lenguaje visual, lo conceptual y lo interactivo son algunos de los valores mas destacados, que siempre han marcado su accionar en el arte. Aplicarlos en forma comprometida, sin dejar de lado el sentimiento de pertenencia a un lugar, una época, a un momento de la cultura occidental, ha sido uno de sus logros. El humor, la ironí­a, el sarcasmo y el misterio son, entre otros, los aditivos que Haroldo González va dosificando adecuadamente durante el desarrollo de su obra, para obtener un resultado final siempre altamente sugestivo y nunca panfletario.

La muestra permanecerá hasta el 30 de setiembre y se puede visitar de miércoles a domingos en el horario de 18 a 22hs.

espacio_tiempo según Tatiana Oroño

LA FILOSOFí­A DEL CAMINO

por Tatiana Oroño

(publicado en Semanario Brecha, 14 de julio de 2006)

Tiras de papel y PVC livianas, sensibles al contacto del aire, en blanco, grises y negros, tonalidades frí­as, cuelgan del cielorraso (según la primera impresión) al piso. La sala tiene el tamaño ideal para abarcarla toda. Quise salirme de las paredes. Entrar y ya estar en el bosque | explica Claudia Anselmi.

De proporciones intimistas la sala ocupada por el llamado bosque, un área vibrátil de más de 6 m3, provoca un efecto inquietante: la serena caí­da de casi cuatrocientas tiras impresas obtura la visión, cancela el recorrido del ojo, ocupa el espacio a cuya apropiación visual estamos acostumbrados al visitar una muestra. Y hay un segundo efecto de sorpresa ante las tensiones antagónicas puestas en juego: Anselmi ha desplegado diversidad de escalas y técnicas, volumen y plano de dimensiones macro, monocopia y pintura de gran formato pero asistidos con tal pureza de diseño y tan sensibles sutilezas del grafo y de la presión, de las densidades del acrí­lico sobre el lienzo trabajado en capas, que las polaridades parecen complementarse, requerirse en un diálogo í­ntimo. Al internarse en el tupido volumen de tiras alternadamente frontales y laterales en lluvia, en cuyo conjunto las transparentes, a veces en racimos, provocan inesperados efectos ópticos, es posible comprobar que aquél está en realidad suspendido de una red romboidal casi invisible paralela al techo, a la cual tensores de acero de pared a pared, rectas metálicas espaciadas entre sí­, mantienen en tensa horizontalidad.

Es una muestra llena de trampas | corrobora la artista que la ha titulado no porque sí­ espacio_tiempo. Aunque sus motivaciones no hayan sido einstenianas la visión de Einstein, al asociar ambos conceptos al eje del movimiento, permea la recepción de esta instalación donde se busca hacer palpables las dimensiones del espacio-tiempo (peso, altura, profundidad, ancho, duración) a través del contacto del cuerpo del observador puesto en marcha y desafiado. Movilizado a internarse en la obra. La artista define un espacio que el espectador recorre: un trayecto | anuncia el catálogo cuyo texto es presentado como borrador (tachaduras, ausencia ocasional de puntuación, sintaxis sinóptica). Tal fundamentación de proyecto y plan de recorrido se complementan con el comentario de la artista: Es espacio_tiempo porque no podés separarlos en la cabeza; hasta en la ejecución de la monocopia se mezclan; y es la primera vez que hago una obra para transitar, que cuando pasás te toca, se mueve, tiene ruiditos… Yo siempre quiero que la gente avance, porque siempre hay otra cosa, y la gente por instinto de supervivencia sigue avanzando. Asimismo fundamenta el subtí­tulo o lema de la muestra: También por eso la llamé obra en obra, porque está generándose en la marcha, construyéndose en la marcha.

El tránsito, justamente, ofrece oportunidad de otra rectificación del primer vistazo: el espacio de circulación, funcional a la sala de cine y de proyección anexas, se mantiene despejado. Ello habilita un segundo recorrido tras el de ingreso. La salida del bosque permite apreciar de cerca el enorme cuadro por rojos que oficiara, durante el primer tramo de la travesí­a exploratoria, como testigo distante de la marcha. (El cuadro es un testigo de tu transitar. Es una pintura que te va acompañando hasta cierto punto, antes de llegar al claro del bosque.) La primera mitad de su cálida superficie está descubierta, la segunda, velada por racimos transparentes que producen un efecto acuático de visión movida. En esa simultaneidad de posibilidades de recepción, con y sin interferencias, con y sin mediaciones, en ese movimiento oscilatorio de la visión que ante el cuadro es doble y vuelve a desdoblarse ante la mitad velada, creo que puede leerse la propuesta temática profunda de esta obra de Anselmi. El sí­stole y diástole de una obra en obra, en marcha, en vital expansión y en mí­stico recogimiento. Una filosofí­a del camino.

CLARO DEL BOSQUE. Hay, oculto tras el bosque, otro cuadro por grises, acaso azules salpicados, también de gran formato y al igual que el anterior estructurado con vigorosas pinceladas negras que dividen expresiva, geométricamente, el plano. Sólo al final del recorrido se desemboca sobre él y el efecto es extraño, de choque, sin distancia para la apropiación visual. Sus ritmos lineales enérgicos, que reaparecen expuestos con delicadeza en las lí­neas peludas de las monocopias (acompañados por las paralelas de los tensores de acero adaptados al montaje) remiten al cruce de lí­neas de la claraboya, espacio arquitectónico doméstico de la artista (fotografiado en el catálogo) que se constituye en leit-motiv de la muestra. Interrogada sobre la claraboya, objeto o motivo de diseño, ella expresa que en su casa es el lugar de la luz, y que representa el espacio impoluto, por el espacio mismo, para nada. Tal caracterización guarda tan llamativa semejanza con la que Marí­a Zambrano formula respecto a los claros del bosque * que obliga a dos cosas: citar a la filósofa española y referirse al claro del bosque oculto en la totalidad velada de la instalación.

Al atravesar las tiras ondulantes emerge un espacio vací­o desde el cual no se ve para afuera. Es el claro. Ahí­ estás contigo misma | dice Claudia. Antes de llegar al claro, un racimo transparente. Mientras tomaba notas escuché un comentario: ¡las cintas hacen efecto de espejo! Escribe Marí­a Zambrano: Aparece en el claro del bosque el temblor del espejo. Ligeramente se curva la luz arrastrando consigo al tiempo.

Realizado el proyecto alguien aproximó a la artista la reflexión heideggeriana sobre el enigma del claro del bosque que descubre y oculta a la vez. Para Zambrano el claro es un centro. La virtud del centro es atraer, recoger lo que anda disperso. No hay que buscarlo. Tampoco ir a buscar nada. Alcanza con la gratuidad de detenerse, quedar en suspenso. La claraboya, ese espacio para nada, también remite a centro vital. Claro y claraboya en la muestra de Anselmi establecen continuidad semántica. Dos pausas en la filosofí­a del camino de esta obra en obra.

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*Claros del bosque, Seix-Barral, Barcelona, 1990, p.11 y ss..

espacio_tiempo según Eduardo A. Folle

«espacio_tiempo» según Claudia Anselmi
Por Eduardo A. Folle | Publicado el 2 de julio de 2006 en La República de las Mujeres

«Te engañas, si salir del bosque esperas
que aquí­ te has de quedar, aunque no quieras».

Titania a Borras («Sueño de una noche de verano», W. Shakespeare)

Convengamos en que no es frecuente asistir a algo como lo que Claudia Anselmi viene construyendo con su trayectoria. No sólo cada una de sus sucesivas muestras se plantea con una notable continuidad estilí­stica y conceptual |a pesar de lo diverso de los recursos plásticos empleados| sino que, en cada paso creativo hay un nuevo desafí­o, un giro inesperado, un avance respecto al acto anterior capaz de movilizarnos y sacudirnos de un plumazo esa pesada carga de cotidianeidad que opaca los sentidos.

Si pudiéramos reproducir cada muestra de los últimos 10 o 15 años en salas contiguas advertirí­amos sin duda dos aspectos esenciales de la carrera de esta artista: la coherencia integral de la obra y la evolución hacia la madurez artí­stica.Con Espacio_tiempo, Anselmi propone una obra tridimensional en sentido literal. Un verdadero bosque confeccionado en base a monocopias sobre tiras de papel y nylon que ocupa la casi totalidad del espacio de la sala y sólo unos pocos elementos diferentes que se van descubriendo entre las mismas: algunas palabras sobre las paredes y dos composiciones cuyo cromatismo contrasta con la uniformidad de las tiras. El bosque |abrumador| borra los lí­mites de la exigua sala y virtualmente la amplia en nuevas dimensiones confirmadas por la rí­tmica música que suena desde un indescifrable rincón del espacio.

Imposible resistirse. La construcción atrae al visitante de una manera tan poderosa, vertiginosa y primitiva que la primera y más rápida de las elaboraciones se produce cuando se está ya dentro de la misma, avanzando y explorando, abriéndose paso entre el papel, guiado por la embriaguez de un impulsivo instinto.»Espacio_tiempo» es una reflexión dual sobre los lí­mites que los individuos construyen en torno a sí­ mismos; el bosque nos protege pero no nos deja ver más allá. Por ello es imposible dejar de moverse entre los tallos, avanzando sin cesar, buscando el claro (un respiro generado por la artista), espiando las coloridas imágenes que se vislumbran al comienzo del recorrido u oyendo esas palabras grabadas en nuestras mentes: «hoy, ahora, él, ella«. Se trata de una permanente puja entre seguridad y riesgo, entre el sentirse cobijado y el aventurarse, entre la introspección y la proyección donde cada cual realiza su propio camino, sus idas y venidas, sus altos y avances; cada cual asume sus propios riesgos y anida en sus propios refugios. Por eso cada recorrido es único y propio al observador ya que así­ lo permite la materialidad de este bosque.Con esta muestra el mensaje codificado en la obra plástica se vuelve infinitamente más directo, no sólo porque los medios son sencillos y simples, sino porque apelan a lo esencial. En Espacio_tiempo no sobra ni falta nada, ni es necesario emprender una cadencia de pensamientos para recibir lo que la artista propone; esto llega sólo, el significado no se piensa, se siente, se vive. Esto es quizás lo que mejor defina esta etapa de Anselmi, cuyo nivel de sí­ntesis le permite ahorrarse ese (molesto) intermediario entre la creación y su comprensión que es el discurso porque ya no lo necesita.

Las permanentes referencias de la artista en obras anteriores a los sustratos más primitivos de la existencia (nuestra herencia evolutiva: recuérdese las muestras pautadas por las alusiones al mundo animal, a las pinturas rupestres, a los recuerdos personales) se han canalizado en la esencia misma de la comunicación, lisa, plana, libre de obstáculos, de engaños, de caminos sin salida y de aguas turbias. Anselmi se saltea la intelectualidad, no le deja espacio a quien pretenda poner en palabras |incluyendo al autor de estas lí­neas| lo que naturalmente trasciende en esta obra ya que sólo se llega con ellas a una pobre porción de lo que se capta in situ e in totum.

La muestra Espacio_tiempo, de Claudia Anselmi, puede visitarse hasta el 30 de julio en Dodecá (San Nicolás 1306, teléfono 600 08 87).

Eduardo A. Folle

Espacio_tiempo

Obra en obra | Expone Claudia Anselmi

Pensar esta obra como una dimensión más para comprender el espacio y el tiempo.
Apenas comienza uno a vislumbrar qué formas, de las que yacen escondidas, determinan el sentido de lo real. Una instalación donde el cambio de escala y de técnicas hacen del espacio una totalidad: totalidad velada, sí­.
totalidad
Pensar esta obra en el tiempo. La que nos fuerza a atravesar el espacio ocupado por los pensamientos.
Despojar el pensar infecundo: la obra como fuerza.
La obra como sendero.
sendero, el andar
El andar en el sendero: espacio_tiempo
recorrido, buscar

Pensarla como una búsqueda: obra en obra. Como un recorrido, incluso a sabiendas que la meta nos es velada.
no llegar
La artista define un espacio que el espectador recorre: un trayecto.
El cuerpo se transforma en instrumento de la obra: el cuerpo como instrumento se inserta clarificando una posición, una serie de posibles movimientos.
¿Clarificar?: «el claro del bosque».
En ese tiempo la mirada cambia por fuerzas que se encuentran en continuo movimiento y la influyen.
Intentar desvelar: estar en continuo movimiento.
Fuerzas que nos impulsan a trascender, a obrar: salir al encuentro.
Obra e instalación de Claudia Anselmi: espacio_tiempo

inauguración_miércoles 7 de junio | 19 y 30 hs.

Esta exposición de la artista plástica Claudia Anselmi esta organizada conjuntamente por Dodecá y el Instituto Goethe. Se trata de un proyecto que abarca dos muestras. Esta es la primera. La segunda podrá verse en el mes de agosto en el Instituto Goethe.

La muestra se podrá visitar de miércoles a domingos entre 18 y 22hs.