Otros artículos sobre Arte

Souvenir et Avenir

El martes 13 de marzo a las 19:30 hrs. se inaugura en nuestra Sala de Exposiciones la instalación de Enrique Badaró «Souvenir et Avenir«.

A la vez compleja y sutil, expresiva y reflexiva, la obra de Enrique Badaró no para de sorprendernos. La presente instalación Souvenir et Avenir, transmite perfectamente esta complejidad, introduciendo técnicas y materiales antiguos y modernos, siempre a la búsqueda de una plenitud de sentidos capaz de llenar el espacio y de atrapar el tiempo.

La parte central de la obra expuesta está ocupada por piezas arqueológicas peruanas datadas en 2000 años de antigüedad. Una de las piezas se muestra fragmentada, la otra pieza está completa tal como se encontró originalmente.

Pero la instalación del artista, estos objetos, este tesoro que provienen del pasado, no son en absoluto soberanos y no pueden existir mas que por y a través de nosotros mismos. Uniendo estas piezas precolombinas por tubos de goma negra a una magnifica y lúcida pintura, a la vez caótica y ordenada, Enrique Badaró, plasma esta unión, esta dependencia, de una forma impactante. Los objetos sagrados de un tiempo lejano se alimentan a través de los tubos por energí­a vital de la pintura del artista y de nosotros mismos. De esta forma lo que queda del tiempo pasado se vertebra con nuestro momento actual. […]

Con una poco frecuente sutileza y una imaginación seductora Enrique Badaró, propone la pregunta más importante de nuestra época sobre la creación de la obra, su memoria y su porvenir, «son souvenir et son avenir».

Pance Velkov

(Pance Velkov, macedonio – francés, curador de esta muestra, es Phd. egresado de las Grandes Ecoles, Paris, Francia, en áreas de conservación patrimonial. Obtiene una beca Flubright en 2006 para investigación y profundización de su tarea en EEUU. Fotógrafo, vive y trabaja en Macedonia.)

La muestra permanecerá hasta el mes de mayo y se puede visitar de miércoles a domingos en el horario de 18 a 22hs.

2007 Dodecá dos

Un nuevo año; un nuevo diseño. Esta nueva entrega de dodecá en la www afina algunos cabos sueltos de la anterior, sin por ello apartarse de la estructura básica ya definida. Para el que le interese ver los detalles y pormenores del cambio iré por partes:

(Actualización: Hay algunos problemas con Internet Explorer todaví­a)

  • Navegación y tí­tulo (Dodecá):
    En el diseño anterior, la preponderancia de «Dodecá» (entendida como logo visual y nombre) era poca en el total de la estructura. Ahora, en cambio, se resalta el logo de Dodecá para darle a todas las secciones un aire de familiaridad y coherencia entre ellas para que rápidamente ubiquen a quien está recorriendo el sitio.
    Asimismo, la barra de navegación ya no está hecha en Macromedia Flash, está hecha con HTML y CSS. De esta forma nadie tendrá problemas (en principio) para visualizarla y hacer uso de ella. Esto también ayudará a que los buscadores pueden rastrear esos ví­nculos que antes les eran invisibles.
  • Portada y noticias:
    El cuerpo del sitio presenta ahora la noticia más reciente primero, seguida por un banner negro de infromación general sobre Dodecá (que cambia dependiendo del lugar de la página en que te encuentres), y luego tres noticias más. Las noticias no se muestran de forma completa para facilitar el desplazamiento y la velocidad de carga. Cerca del pie de página hay una «nube de categorí­as» que representa de forma dinámica el uso de categorí­as para marcar las noticias y los artí­culos. Cuantas más apariciones tenga una categorí­a en concreto, más grande aparecerá. En todo momento habrá un casillero en la parte superior del sitio para buscar información especí­fica.
  • Las páginas fuera de la sección cronológica mantienen su forma previa, a saber: todas tienen una imagen como encabezado. Hay cambios (algunos más importantes que otros) en algunas partes.
  • En «Cine» y «Exposiciones» todaví­a quedan algunos pocos ajustes por hacer.
  • Para obtener información y contactarse con Dodecá (teléfono, ubicación, etc) se ha destacado un ví­nculo a pie de página llamado «Contacto». Los formularios de contacto y los de comentarios se ven mejor (sobretodo en Firefox).

Cualquier falla que encuentren la pueden comunicar dejando un comentario en este artí­culo.

La Pelota de Lucí­a Pittaluga

El miércoles 6 de diciembre inauguró en nuestra Sala de Exposiciones la obra «La Pelota» de Lucí­a Pittaluga. La propuesta audiovisual se podrá ver de miércoles a domingo en el horario de 18 a 22 hs., y a partir del miércoles 20 de diciembre y hasta el sábado 30 continuará con exhibiciones a las 20 hs.

La última producción de la artista Lucia Pittaluga viene sorprendiendo, entre otras cosas, por los cambios de lenguaje y soporte que ha realizado y por la visión un poco más universal que su trabajo va adquiriendo. La Pelota es muestra de ello.

Lucí­a Pittaluga deja de lado momentáneamente el trabajo “artesanalÁ al que nos tiene más acostumbrados y presenta una obra (o aún experimento) vinculada al cine y al audiovisual, donde la desmaterialización es un hecho.
Es que Lucí­a, en un acto muy cercano al de un arqueólogo, se apropia de una pelí­cula Súper 8 que ella y otros niños realizaron como trabajo de fin de curso en el año 1981 en el primer taller de cine para niños de Cinemateca Uruguaya.
Esta suerte de ready-made personal que expone la artista, totalmente descontextualizada y sin el sonido original, es presentada veinticinco años después en otra escuela de cine y sala cinematográfica, la Sala Dodecá.
Ella saca provecho de todos estos elementos; La Pelota es una obra pensada, diseñada y estratégicamente elaborada.
La obra de Lucí­a Pittaluga (no la pelí­cula) nos “hablaÁ de un tiempo, de un momento, de 1981 en Montevideo, Uruguay. í‰poca de oscuridad, no solo para los adultos. Al igual que muchos artistas jóvenes que están produciendo hoy en Uruguay, ella vivió toda su infancia en dictadura. Muchos de los artistas de su generación (quien escribe incluido) tienen como tema, en alguna de sus obras, la dictadura militar. La visión de éstos es completamente diferente a la de quienes vivieron de manera adulta, este perí­odo negro de la historia uruguaya. Se podrí­a decir que los niños la vivieron a una altura de menos del metro y medio.
Por otro lado, es de destacar, que en aquella época, organizaciones como Cinemateca apostaban a la cultura y a la libertad de expresión, y que también muchas familias incentivaban a los niños a desarrollar su creatividad y a trabajar en grupo, quizás, como un acto más de resistencia.

Gustavo Tabares

(Gustavo Tabares es artista visual, docente, curador y co-director de la galerí­a Marte Upmarket. Vive y trabaja en Montevideo-Uruguay)

Ver y conocer

Tatiana Oroño escribe en BRECHA a propósito de la instalación: EL OJO DE LA MEMORIA de OSCAR BONILLA y ANA SOLARI

Núcleo de los antiguos mitos fue la correspondencia entre visión y conocimiento, lo sugerí­a el atributo de Atenea, la de los «ojos de lechuza», diosa de la inteligencia. A su manera René Magritte volvió al asunto pintando aquella órbita solar/ocular localizada en el supuesto espacio craneano de la pequeña figura trajeada inferior, de la cual se halla separado, como un globo sin piolí­n. Oscar Bonilla tiene un ojo cómplice, el de la cámara, y otros dos que relojean todo el tiempo.

En los ejemplares de BRECHA se adueñan a menudo los tres de una página entera, en duelo de contrapunto con algún texto breve. Un termo distraí­do en el murito de la rambla, los rayos y el destello de una rueda de bicicleta, son capturas suyas que los mí­os han recogido a la primera ojeada al semanario. Tiempo atrás y en la misma sala donde expone ahora esta serie de arquitecturas y maniquí­es, devastados, incursionó con Hecho en Uruguay en la muerte de las fábricas textiles. Este año en el catálogo que acompañó su muestra a la Bienal de La Habana, «Rastros sin rostro», escribió: «Mi ciudad y yo nos reconocemos a través de los recuerdos. Fragmentos del pasado que se cuelan al presente a través de mis imágenes, en esfuerzo desesperado por vivir». La presente instalación, que así­ se denomina la exposición fotográfica acompañada por texto narrativo, voz lectora y música, es expansión de sus búsquedas de reconocimiento visual en/con la ciudad a la vez que extiende aquella citada investigación por la trastienda de la quebrantada industria nacional alcanzando, ahora, abandonados rincones de inusitado potencial alegórico.

La cámara sacó partido de una geometrí­a arquitectónica fabril que es modulada por la luz rasante, horizontal u oblicua – vigas, pilares, azoteas decrépitas, espacios oclusos, herrerí­as oxidadas, candados férrea y obscenamente soldados a sus cadenas- así­ como de una fantasmal acumulación de anatomí­as que roza lo siniestro. Torsos, cabezas y piernas en serie ¿de producción o aniquilación?, componen la exhibición de simulacros que, inertes, evocan cuerpos de carne y hueso, cuerpos violentados, los verdaderos fantasmas que rondan a los maniquí­es amontonados con procacidad. Primeros en aparecer, ví­vidamente atraí­dos por tomas como la del cartel «Duchas femeninas» en un interior sucio y vací­o, son los que surgen de la memoria del horror concentracionario. Junto a esta foto, en la contigua, superpuestos torsos de escuálidos senos cadavéricos consolidan la percepción imaginaria del exterminio, de la fosa común. Luego, o a la vez, en dantesca confusión, revive la memoria vernácula de prisiones, cárceles y enterramientos clandestinos. Y aun se acopla, solapadamente, el registro de otros ecos no menos ominosos aunque más genéricos y apagados. Los del poder empresarial que des/territorializa cuerpos y mentes. «Prohibida la entrada a toda persona ajena a la sección», se lee en un cartel con tipografí­a destacada en la palabra inicial. La imagen pone en escena la intrusión del ojo en el espacio mudo de un orden muerto y arroja el mensaje al abismo de la caducidad de sentido. Es un cartel que se quedó hablando solo. Pero a la vez, en la multitemporalidad convocada por la obra, se lo ha recuperado, invirtiéndolo. Así­ recontextualizada por la serie fotográfica, la prohibición inviste un carácter de advertencia contra la naturalización de las prohibiciones impuestas por el poder. Es admonición y advertencia sí­ (y burla sin pretensión de ninguna gracia a sus finiquitados redactores) pero de todo lo contrario. Avisa lo otro. Lo que se escondí­a en el mandato de no pasar, de no ver.

Se podrí­a seguir. Pero lo importante es lo que hay para ver a partir del ojo de la cámara, no siempre tan contundente como en los casos señalados. Algunas imágenes hacen concesiones al efectismo, cuando el crudo desnudo de la escena se viste de escenografí­a, y el maniquí­ de novia, por ejemplo. No hay cámara perfecta ni ojo infalible ni verdad única., se argumentará. Pero yo me quedo con las fotos duras. Ellas me llevan a memorizar el pasado conceptualmente como interrogante. ¿Qué fabricábamos entonces?, ¿simulacros de cuerpos para vestirlos a la moda o descarnados, despóticos, modelos societarios?

(Publicado en el suplemento EL OCHO del SEMANARIO BRECHA, 3/11/2006, p. 7)

Feria del Libro

Stand de la Escuela de Cine Dodecá en la Feria del Libro 2006

La Escuela de Cine Dodecá está presente en la XXIX Feria del Libro en el LATU. Alumnos de la Escuela están filmando las actividades de la Feria y Dodecá atiende su stand ofreciendo información al público interesado. Al que guste, entrando al ala central, enseguida, a mano izquierda. Los esperamos.