Otros artículos sobre Arte

De plano

A PROPÓSITO DE LA MUESTRA FOTOGRAFÍAS DE ESTUDIANTES DEL CURSO SUPERIOR DE LA ESCUELA DE CINE DODECÁ.

La capacidad de recordar necesita del olvido. Desde el Funes de Borges, hasta aquí, sabemos bien que no podemos recordar todo lo que hemos visto, sentido y oído: eso sería un desastre emocional; sería algo imposible e insufrible.

Y sin embargo, el olvido se enseñorea fácilmente de nuestros sentidos y debilita la memoria. Cuantas más imágenes percibimos —y en nuestras sociedades cada vez estamos más expuestos a percibir imágenes, símbolos, mensajes—, más grande es la facilidad con que las olvidamos. Uno podría pensar que olvidamos lo que hemos mirado incluso antes de llegar a recordarlo por un sólo instante. Quizás por ello la fotografía, esa capacidad técnica que tenemos de fijar y reproducir lo mirado sobre un soporte material (papel, pantallas) desempeña un rol importante en el equilibrio inestable entre mirada, recuerdo y olvido. La fotografía reparte los tantos, otorgándole al recuerdo un refugio contra el olvido, al olvido la potencialidad de importunar el presente y, a la vez, dotando a la mirada de la capacidad de fijarse en aquello de lo que no podrán hacerse cargo ni el olvido ni la memoria, anticipándose al transcurso implacable del tiempo y deteniéndolo como en un hito de luminosidad.

Sí: la fotografía ayuda a construir una mirada atemporal. Cuando esa construcción se logra, la mirada se hace idea, y la idea se entrega materializada en una imagen de la realidad. Una peculiar realidad: la del arte de la fotografía, la de la creación de imágenes que salen del tiempo: no tendrán pasado, no tuvieron futuro, las esquivó el presente, son imágenes que saltean el movimiento de la ubicuidad. No cualquier fotografía logra eso. Sólo lo hace aquella que se predispone a mirar y, ya lo dijimos, a construir poéticamente el mundo.

He aquí una muestra de fotografías artísticas —y, por qué no, poéticas—, realizadas por los estudiantes de la Escuela de Cine Dodecá del Curso de Fotografía dictado en 2008 por Juan Ángel Urruzola.

Cucharitas de té que se encubren bajo la cobertura de papel de plomo y recogen en su ausencia una porción de color, para dar la sola idea, casi pura, del color rojo, operando en contraste con la plomiza desaparición de la vida cotidiana (Belén Baptista).

Unos rostros que se desfiguran monstruosamente para que sepamos que por detrás de las caras que a diario dan cuenta de la existencia del otro puede haber latiendo un sentimiento de desgarro real o atribuido (Sebastián Bugna).

Un león de juguete parado al borde de un travesaño cuya perspectiva nos conduce hacia una vegetación de fantasía, dimensionando así la potencialidad de la imaginación capaz de recuperar el descuido de un objeto infantil para introducirnos en un mundo de fábula apenas insinuado (Javier Ventura).

Retratos de gente admirada y desconocida: ese esfuerzo incansable por fijar las facciones de los seres queridos o desconocidos (Matías Ventura, Manuel González, Matías Rey, Santiago Ventura). Los retratos velados, alertándonos que no siempre la mirada del otro puede devolvernos la nuestra (Antonella Tambasco).

Una paloma que transita entre botas militares alineadas para un desfile, ofreciéndonos la idea de que la calma por la que transitamos es tan frágil como el paso vacilante de ese símbolo universal de la paz (Santiago Ventura).

El granulado crepuscular de la ropa tendida sobre las azoteas, avisando que por sobre la doméstica realidad del mundo, hay una fantasmagórica proyección hacia mundos desconocidos (Luciano Demarco).

En una dirección similar, la captura de imágenes en plano detalle (Santiago Ventura, Sebastián Bugna) logra que objetos absolutamente asimilados (y por ende, no diferenciados) en el mundo de la vida cotidiana cobren otra realidad: dejan de cumplir su función común y corriente para proyectarse en imágenes casi pictóricas que reabren la realidad en lo imaginario.

Otro tanto sucede cuando, previo a la toma fotográfica, se trabaja en la composición de la imagen, ya sea con objetos cotidianos o con adornos. Utensilios, pinzas de ropa, recuerdos de viaje, frutas, entre otros objetos, compuestos como naturalezas muertas o como estructuras formales cuidadas, logran que en su diferenciación y contraste con la cotidianidad detengan y ocupen la mirada, por así decirlo: pre-ocupándola (Matías Rey, Matías Ventura, Belén Baptista)

La duplicidad de lo urbano allí donde la unicidad se fragmenta espejándose sobre sí misma (Andrés D’avenia, Gonzalo Torres) o resaltando, en un juego de luces y colores dispares, la coexistencia en la arquitectura de la ciudad de tiempos socialmente distintos (Federico Rodríguez).

La desfiguración de la imagen humana hasta el punto, y el punteo, de la incógnita, donde la presencia ciudadana se vuelve algo tan difuso como una tenue sombra (Emilio Bianchi).

Quien observa detenidamente estas fotografías —como tuvimos el gusto de hacerlo— puede extraer distintos significados de las imágenes construidas y deconstruidas, capturadas y liberadas en su reproducción, escenificadas u obscenificadas en su presentación pública. Y es que esa multiplicidad de sentidos, algo propio de la poesía, no puede desligarse de las tensiones mencionadas al principio: tensión entre el tiempo, la mirada, el recuerdo y el olvido.

Que los y las fotógrafas que ahora exponen sean jóvenes estudiantes de cine podría resultar un dato superfluo en este caso, y ante lo aquí expuesto. Podría, si no fuera porque la calidad que todos y cada uno de ellos ha logrado alienta una continuidad de próximas creaciones que, ya en el campo de la fotografía ya en el del cine, habrán de permitirnos ajustar nuestros propios sentidos a la perpetua movilidad del mundo. Qué así sea.

Cristina Bausero
Germán Machado

Montevideo, diciembre de 2008.

Mirar y ver

expo-urruzola-alumnos

Hace alrededor de un año Cristina Bausero y Alejandro Ventura me llamaron para que llevara adelante un curso de fotografía avanzada en la Escuela de Cine Dodecá, me interesó mucho ya que por informaciones que tenía, a través de jóvenes que habían frecuentado sus cursos sabía que era una experiencia original y alternativa a sistemas más tradicionales de enseñanza.

Este año a lo largo de las semanas en los grupos de lunes y miércoles intentamos avanzar en la temática fotográfica y en esa enorme revolución técnica que ha significado la digitalización de la fotografía, pero también en esa cosa ya un poco más intangible como es la mirada o el aprender a «ver».

En un mundo donde todo empieza a estar invadido por la imagen y a menudo por imágenes sin historia, hemos tratado juntos de reflexionar y aprender cómo, siendo por definición memoria, la fotografía también nos ayuda a reconocernos, a vernos, a mostrarnos.

Decía el fotógrafo William Klein algo así en versión libre;

……en la vida de un fotógrafo de éxito tal vez lleguemos a conocer 100 fotografías, como la mayor parte de las fotografías las hacemos con una exposición de 1/125 de segundo, cuando miramos algo más de cien fotos de un fotógrafo estaremos viendo un segundo y poco de la vida de ese fotógrafo, esto por un lado nos debería llevar a la modestia y por otro a tratar de concentrar nuestra mirada para lograr que esos pocos segundos de nuestra vida logren contar historias que valgan la pena…..

Estas imágenes que presentamos hoy, creo que significan un intento de nuestros alumnos en lograr avanzar en construirse una mirada propia y no es poca cosa.

juan ángel urruzola

Exposición de fotografías

En la primera quincena del mes de diciembre se expondrán en la sala Dodecá las fotografías de los estudiantes de la Escuela de Cine de los cursos de 2008.

Curso dictado por Oscar Bonilla (Nivel de profundización)

Expone del lunes 1º al sábado 6 de diciembre

Cursos dictados por Juan Ángel Urruzola (Nivel superior)

Expone del lunes 8 al miércoles 17 de diciembre

Exposición y workshop de Diane Katsiaficas

Inauguración | Lunes 17 de noviembre | 19:30 hs.

En el marco de un intercambio entre la Universidad de Minnesota, el Taller Cebollatí y la Escuela de Cine Dodecá, se realizarán tres exposiciones y un workshop. Las artistas plásticas son Diane Katsiaficas, Juana Berrío y Jessica Teckemeyer

Diane Katsiaficas expondrá en la Sala Dodecá, mientras que las otras dos jóvenes artistas expondrán en el Anexo Dodecá. Las exposiciones se inauguran el lunes 17 de noviembre a las 19:30 hs.

DIANE KATSIAFICAS

Diane Katsiaficas realizó sus estudios de postgrado con énfasis en pintura en la Universidad de Washington, donde recibió el título de MFA (Master of Fine Arts). Previamente, realizó sus estudios de pregrado de química en Smith College. Actualmente Katsiaficas es profesora del Departamento de Arte de la Universidad de Minnesota. Como artista, usa una gran variedad de técnicas y medios, desde imágenes digitales e imágenes extraidas de videos hasta latas cortadas. Sus obras oscilan entre pequeños dibujos de periódicos e instalaciones de gran escala, las cuales han sido exhibidas a lo largo de Estados Unidos y Europa. Katsiaficas ha recibido numerosos premios, incluyendo una beca Fullbright para Grecia y dos becas de la Mc Knight Foundations.

JESSICA TECKEMEYER

Artista nacida en la pequeña comunidad de Frazee en el Estado de Minnesota, Estados Unidos. Teckemeyer es una escultora que disfruta trabajando con una gran variedad de materiales, desde fibra de vidrio hasta telas. Entre sus procesos preferidos se encuentran la realización de moldes y moldeado, al igual que la costura. Actualmente, Teckemeyer está cursando sus estudios de postgrado en la Universidad de Minnesota. Su obra ha sido incluida en diversas exposiciones colectivas dentro de Estados Unidos. Teckemeyer recibió su título de BFA (Bachelor of Fine Arts) en 2004 en Minnesota State University Moorhead.

WORKSHOP

Los días 12, 13 y 14 de noviembre, Diane Katsiaficas realizará un workshop con estudiantes del Taller Cebollatí, del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes y de la Escuela de Cine Dodecá.

Los trabajos resultantes de este workshop se exhibirán en el Anexo Dodecá a partir del 17 de noviembre.

Universidad de Minnesota Partners of America
Taller Cebollatí
Escuela de Cine Dodecá

Mario Sagradini: Largometrajes (en continuado)

expone Mario Sagradini | inauguración | martes 7 de octubre | 19:30hs

Mario Sagradini

Soy un cineasta frustrado. Desde niño mi actividad cinematográfica fue casi diaria y gratuita –con pases libres de la Glucksman– y hacer cine era una de mis pretensiones. En la preadolescencia y hasta la Facultad, hice lo que titulé «cine sin cámara» en el Vapor de la Carrera o en los de Colonia: producciones realizadas a veces con amigos del barrio o compañeros de arquitectura: miraba y recogía sucesos, armados mentalmente (y comparábamos las “tomas”, si éramos dos los autores).

Mucho después, leyendo El cocodrilo de Felisberto, me quedé más tranquilo pues su personaje confesaba hacer algo similar, aunque a nivel «fotográfico».

Filmé algunos minutos sobre película 8mm en la Escuela de Bellas Artes (en 1964, en 1967 y a color en el Mundial de Ciclismo, Montevideo, ¿1968?); ayudé en películas que hizo la Escuela (Alfredo Cha y Jorge Errandonea), cuando se pasó de la Bollex Paillard a cuerda a una AGFA a batería. Pretendí en Italia filmar El cocodrilo con franceses y terminó en bocetos de una historieta.

Con Alvaro Zinno grabamos varios videos de artistas, algunos pocos estrenados: Ombú & Dilo (en el Museo Blanes), Homenaje a Cabrera, y Américo Spósito, que lo presentamos a Cinemateca…y fue exhibido FUERA de concurso en La linterna mágica.

Me decía Américo: ¡Sagradini, el artista es un hombre de carácter!

Mario Sagradini

La muestra permanecerá hasta el 15 de noviembre y se puede visitar de miércoles a domingos en el horario de 18 a 22hs.