Sección Cursos

El cine de Abbas Kiarostami

Curso de Lenguaje y Apreciación Cinematográfica en la Escuela de Cine Dodecá. En sus comienzos, el cine de Abbas Kiarostami (Teherán, Irán, 1940) estuvo jalonado por las películas realizadas en el Centro Para el Desarrollo Intelectual de Niños y Adolescentes: desde «Pan y Callejuela» (1970) hasta la culminación con «¿Dónde está la casa de mi amigo?» (1987). Esas películas retratan el viaje iniciático donde los niños enfrentan la hostilidad del mundo adulto. Allí se define un tipo de personaje kiarostamiano, dotado de una pasión irrefrenable por consumar sus deseos, que no retrocede en sus objetivos, a pesar de los múltiples obstáculos que se le interponen.Se trata de un cine cargado de simbología que entronca con la cultura persa, siempre bajo la lupa del poder islámico (primero el del Sha, luego el de los ayatolás). La profunda incomunicación y la soledad de sus personajes infantiles del comienzo se extiende a los personajes adultos, lo que es patente en el suicida de «El sabor de las cerezas» (1997).

El cine de Kiarostami se ha caracterizado por colocar al espectador en una situación de incertidumbre, un juego de espejos que algunos críticos han identificado como «cine dentro del cine»: «Primer plano» (1990), «A través de los olivos» (1994).

En su cine, no sólo es importante la composición de los encuadres (entre ellos los famosos «planos cósmicos») para representar esa soledad casi metafísica, sino también el uso del sonido como forma de darle profundidad a la imagen fílmica bidimensional. Especialmente es destacable el uso alternado de música y silencio para lograr esa atmósfera de «aislamiento», tan característica de su cine.

Vivimos hoy una época donde las sociedades occidentales desarrolladas tienden a compensar su hiper-tecnocracia y su frivolidad deshumanizada con el consumo simbólico del exotismo paisajista de los cines pobres periféricos (de África, Asia y América Latina). El cine de Kiarostami está en las antípodas de esa «cultura exótica de exportación». Con su densidad, profundidad y tensión creativa, se ubica (junto a otras destacables excepciones) a la altura de las grandes obras de la cinematografía mundial.

Las películas se exhibirán todos los jueves a las 20hs. Las clases de lenguaje y apreciación cinematográfica, especialmente dirigidas a jóvenes, serán los mismos jueves a las 18:45hs. y estarán a cargo del docente de la Escuela de Cine Dodecá, Alejandro Ventura. El curso inicia el jueves 18 de octubre.

Por más información e inscripciones, comunicarse con la Escuela de Cine Dodecá:

Globalización, Juventud y Cine

Nuevo curso de Lenguaje y Aprecicación Cinematográfica que tendrá lugar del 28 de setiembre al 15 de diciembre. El curso estará a cargo del Soc. Alejandro Ventura, docente de la Escuela de Cine Dodecá.

Hay una serie de problemas que parecen afectar por igual a la juventud en todos los rincones del planeta: la crisis de las familias, la ausencia o la imposición de límites por parte de los padres, las relaciones que establecen entre pares delimitando un espacio generacional, el consumo, los mecanismos de identificación simbólica, la sexualidad, las relaciones con las drogas (legales o ilegales), la violencia. Podemos ubicarnos en la Argentina (Buenos Aires 100 Kilómetros), en Japón (Todo sobre Lily) o en México (Temporada de patos) y detectar esas constantes en la realidad del mundo juvenil. En este sentido, la juventud es un fenómeno global.

No obstante, esos mismos conflictos asumen formas particulares, rasgos distintivos, matices característicos según la región de que se trate, el país, la localidad. Seguramente, la relación que los jóvenes pueden llegar a establecer con las drogas no será igual en una favela de Brasil que en la periferia de una ciudad de Escocia (Felices dieciséis). Y determinados problemas propios de la globalización, como ser el de la inmigración, no serán vividos de igual forma por los jóvenes de los países centrales (La promesa, A todo corazón) que por los jóvenes que intentan inmigrar hasta ahí (Las cartas de Alou).

En otro orden, existen conflictos específicos en distintas regiones, donde el peso de la religión, las tradiciones culturales, la historia de guerras interminables enfrentan a la juventud con disyuntivas que no se presentan en todas partes del mundo: es el caso de los jóvenes palestinos en los territorios ocupados (El paraíso ahora).

Así y todo, podemos reconocer componentes sociales y culturales que marcan a la juventud por igual en todas partes: la pérdida de sentido vital, el desencanto posmoderno, la incomunicación (Nadar solo, Gerry), como también el neo-activismo político (Los edukadores). Formas de una conflictividad específica que, en el límite de la desesperación, puede llegar a la autodestrucción y el suicidio (Historia de un secuestro).

[…] Por inscripciones o consultas, dirigirse a la Escuela de Cine Dodecá.

Paola Rizzi en Dodecá

El domingo 19 y el lunes 20 de agosto se llevó a cabo en la Escuela de Cine Dodecá un taller intensivo de fotografía y cámara para cine con la cineasta argentina, Paola Rizzi, que fue especialmente invitada para realizar esta actividad con los estudiantes de la Escuela. Paola Rizzi es iluminadora y camarógrafa, egresada de la Universidad del Cine. Fue directora de fotografía en los largometrajes Los suicidas (2005), La mujer rota (2004), Esas cuatro notas (2004), El juego de la silla (2002), Sábado (2001) y en más de veinte cortometrajes pertenecientes a Historias breves, colectivo producido por el INCAA. En la actualidad Paola Rizzi ejerce como docente en la Universidad del Cine y es Profesora Adjunta en el ENERC.

El intercambio entre la docente y los estudiantes tuvo una muy buena evaluación lo que vuelve a convalidar la política de intercambios de la Escuela de Cine Dodecá. La presencia de Paola Rizzi en Dodecá contó con el apoyo de la Universidad del Cine de Buenos Aires y el Instituto Nacional del Audiovisual.

Organizó: Escuela de Cine Dodecá
Apoyaron: Universidad del Cine (Buenos Aires – Argentina), Instituto Nacional del Audiovisual (en el marco de la preparación del Día Nacional del Cine)

El cine de David Lynch

Comienza un nuevo Curso de Lenguaje Cinematográfico en la Escuela de Cine Dodecá sobre la obra del cineasta David Lynch. El curso se extenderá del 16 de agosto al 11 de octubre y estará a cargo del docente, Alejandro Ventura.

El cine de David Lynch (EEUU, 1946) es definitivamente un cine de sensaciones. Esquivo para la razón, factible de múltiples interpretaciones, sin embargo, su cine posee una «lógica interna» y una rigurosidad encomiable. Especialista en recrear atmósferas inquietantes y claustrofóbicas, su cine no deja a nadie indiferente. Es capaz de transmitir al espectador, en un mismo instante, la más amplia gama de sentimientos: desde la más refinada dulzura hasta el dolor más intenso.

Analizando el conjunto de su obra, aparece una constante por hurgar en la superficie de lo apacible y lo bucólico para encontrar, por debajo, lo macabro y lo abyecto del «alma» humana. Para ello, David Lynch construye un universo visual y sonoro absolutamente personal, y lo hace a partir del diseño de personajes excéntricos, muchas veces deformes, que bordean lo absurdo y lo bizarro.

Blue Velvet - David Lynch

En sus películas es notoria la influencia de grandes pintores: Goya, Hopper y sobre todo Bacon. Y una inquietud similar a la que provoca la obra de estos, es la que nos presenta la filmografía de Lynch, de quien exhibiremos una retrospectiva completa de sus largometrajes, desde Cabeza borradora (1976) hasta Mulholland drive (2001).

Las películas se exhibirán todos los jueves a las 20hs. Las clases de lenguaje y apreciación cinematográfica, especialmente dirigidas a jóvenes, serán los mismos jueves a las 18:45hs. y estarán a cargo del docente de la Escuela de Cine Dodecá, Alejandro Ventura. El curso inicia el jueves 16 de agosto y finaliza el jueves 11 de octubre.

Por más información e inscripciones, comunicarse con la Escuela de Cine Dodecá.

Tercera parte de Cristianismo, Juventud y Cine

10º Encuentro de Cine y Sociedad – Tercera parte – del 24 de mayo al 10 de agosto

El punto de vista juvenil sobre la religión cristiana, con su afán de parodia y sátira tal como se retrata en Dogma o El día de la bestia dista mucho de la visión que los grandes directores arrojaron sobre el tema. Películas como Los cuentos de Canterbury, Viridiana, La última tentación de Cristo o Yo te saludo, María significaron un duro golpe en la sensibilidad de las autoridades religiosas cuando fueron estrenadas, y aún hoy siguen removiendo aspectos centrales de las sensibilidades, ideas y prácticas confesionales. La distancia entre ambas visiones quizás radique, entre otras cosas, en el vínculo diferencial que mantienen con la religión, el conocimiento de la misma, su historia, sus tradiciones.

Seguramente, el peso de la religión en la propia conciencia de los grandes realizadores o en la conciencia social de su época no es algo ajeno a las tensiones que sus películas manifiestan, muy a menudo, cargadas ellas mismas de una sutil religiosidad. Podemos suponer que en el pasado, incluso en el pasado reciente, la influencia de la religión fue más poderosa, y por ello mismo su crítica, o su abordaje cinematográfico (tal como en Luz de invierno), debió ser más radical, más profundo, más acuciante.

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