Cristianismo, Juventud y Cine

Décimo Encuen­tro de Cine y Sociedad

del 24 de mayo al 10 de agosto de 2007

PRIMERA PARTE

Menos múscu­los y más espi­ri­tua­li­dad”, pro­puso la dise­ña­dora de moda mas­cu­lina, Dona­te­lla Ver­sace, para la última tem­po­rada de invierno en Europa. Su fuente de ins­pi­ra­ción, en esta opor­tu­ni­dad, fue la figura de Georg Gaens­wein, secre­ta­rio per­so­nal del Papa Bene­dicto XVI. “Si lo ana­li­zas, te das cuenta que pocos luga­res en el mundo tie­nen tanta influen­cia como el Vati­cano”, refle­xionó la por­ta­voz de Ver­sace, mien­tras jóve­nes de una belleza ange­li­cal, ves­ti­dos en tra­jes de negro rigu­roso, dig­nos émulos del secre­ta­rio del máximo pre­lado, des­fi­la­ban por las pasa­re­las de Milán. ¿Será que en la actua­li­dad, en el marco de una socie­dad de con­sumo, la influen­cia del Vati­cano entre las nue­vas gene­ra­cio­nes se reduce a su impo­si­ción de un estilo de indu­men­ta­ria, pro­yec­tán­dose a tra­vés del sis­tema de la moda? ¿Cuál es el lugar de la reli­gión cris­tiana en el mundo actual? ¿Cuál fue ese lugar en el pasado? Este 10º Encuen­tro de Cine y Socie­dad apunta a refle­xio­nar sobre estos tópi­cos sin nin­guna pre­ten­sión pre­cep­tiva, orien­tando la pro­gra­ma­ción con un obje­tivo infor­ma­tivo y for­ma­tivo, diri­gién­do­nos bási­ca­mente a un público juvenil.

En el ter­cer mile­nio nues­tras socie­da­des se encuen­tran con una enma­ra­ñada mul­ti­pli­ci­dad de cul­tos, con­fe­sio­nes, ins­ti­tu­cio­nes, gru­pos y movi­mien­tos reli­gio­sos. Así­ y todo, es dudoso que la reli­gión repre­sente en la actua­li­dad lo mismo que en el pasado, vale decir, es dudoso que con­serve su capa­ci­dad de orde­nar y regir el mundo más allá de algu­nos aspec­tos pro­pios de la esfera pri­vada y exis­ten­cial de los huma­nos. No en balde, los deba­tes acerca de la “secu­la­ri­za­ción”, enten­dida como “desen­canto”, “desa­cra­li­za­ción”, “pér­dida de valo­res” o “pér­dida de poder polí­tico y de influen­cia pública de la Igle­sia”, ocu­pan un lugar cen­tral en las cien­cias socia­les y dan la pauta para abor­dar la com­pren­sión de la moder­ni­dad desde el Rena­ci­miento hasta el pre­sente, pasando por la Ilustración.

Con el paso del tiempo, el dogma cris­tiano se pre­sentó como una sólida cons­truc­ción omnis­ciente del Hom­bre y el Mundo, orde­nando la tota­li­dad de la vida social y cul­tu­ral, la ideologí­a, las artes, la filosofí­a, las dis­tin­tas for­mas de cono­ci­miento y la edu­ca­ción. El cris­tia­nismo occi­den­tal se con­so­lidó y expan­dió como Igle­sia Uni­ver­sal des­pués del siglo X de nues­tra era, con­ju­gando con la ética de sal­va­ción pro­pia de la tra­di­ción judeo-cristiana múl­ti­ples ele­men­tos de la filosofí­a griega y del dere­cho romano. La fe y la con­fianza en la reden­ción divina, sus sí­mbolos, ritua­les e ins­ti­tu­cio­nes, reli­ga­ban (reli­gión, del latí­n: re ligare) el macro­cos­mos y el micro­cos­mos, el cielo y la tie­rra, la comu­ni­dad y el indi­vi­duo, la tra­di­ción cul­tu­ral y las creen­cias per­so­na­les, la admi­nis­tra­ción de los bie­nes espi­ri­tua­les y los tem­po­ra­les, la auto­ri­dad moral y la potes­tad polí­tica. Claro que este orden no estuvo exento de con­flic­tos y crisis.

Las opo­si­cio­nes entre razón y fe, entre cien­cia y reli­gión, mar­ca­ron el pasaje de la anti­güe­dad a la moder­ni­dad en un pro­ceso de siglos. Ese con­flicto está repre­sen­tado en la obra Gali­leo (el drama de Bre­cht que Joseph Losey llevó al cine). Tam­bién las opo­si­cio­nes entre el poder sagrado (la Igle­sia) y el poder tem­po­ral (el Impe­rio o el Prí­ncipe) fue­ron cla­ves para la his­to­ria de la moder­ni­dad. Así­ lo vemos en el filme Lutero (de Eric Till) donde se narran las peri­pe­cias his­tó­ri­cas de aquel joven estu­diante de teologí­a, fraile agus­tino que, tras un viaje a Roma, puesto en con­tacto con la corrup­ción que impe­raba en la Santa Sede, cues­tiona las prác­ti­cas reli­gio­sas esta­ble­ci­das (bási­ca­mente en lo refe­rido a la com­pra y el trá­fico de indul­gen­cias, negán­dole al Papa su tra­di­cio­nal dere­cho de per­do­nar peca­dos a cam­bio de dinero) e ini­cia el pro­ceso que luego se conocerí­a como la Reforma Pro­tes­tante, a la que sucederí­a la Con­tra­rre­forma Cató­lica, y un largo perí­odo de con­fron­ta­cio­nes y cis­mas que fue­ron tras­to­cando las simien­tes cul­tu­ra­les del mundo: un perí­odo revo­lu­cio­na­rio de la his­to­ria, el Rena­ci­miento, época en que se asen­ta­ron las bases del sis­tema capi­ta­lista actual.

Otro tanto pode­mos ver en las ver­sio­nes cine­ma­to­grá­fi­cas sobre Juana de Arco (la de Dre­yer y la de Bres­son) que rea­li­zan bús­que­das estilí­sticas magis­tra­les, colo­cando a la joven pro­ta­go­nista en una situa­ción de sufri­miento extremo para pre­sen­tarla como por­ta­dora de una fe vigo­rosa y deci­dida, puesta a prueba por el poder inqui­si­dor de la Igle­sia, enton­ces imbri­cado con el poder del Estado. O el caso de los Jesui­tas (plan­teado en el filme La Misión) que en su labor de evan­ge­li­za­ción entre los aborí­genes del “nuevo mundo” cho­ca­ron con el poder, tam­bién cató­lico, de espa­ño­les y por­tu­gue­ses. Bien cabe pre­gun­tarse, ante esos rela­tos his­tó­ri­cos, de qué lado estaba la razón y de cuál lado la fe.

Estos temas, y otros que ire­mos pre­sen­tando en futu­ros bole­ti­nes, serán abor­da­dos por el 10º Encuen­tro de Cine y Socie­dad: Cris­tia­nismo, Juven­tud y Cine, que se exten­derá hasta el mes de agosto y prevé exhi­bir una trein­tena de pelí­culas, com­bi­nán­do­las con la rea­li­za­ción de pane­les de debates.

@ Ima­gen “Lutero” (2003)

SEGUNDA PARTE

Cristianismo, Juventud y Cine - Viridiana

Cabe reco­no­cer que existe actual­mente un nuevo impulso en la pro­duc­ción de un cine reli­gioso de cuño holly­woo­dense. Como ejem­plo, está La pasión de Cristo, esa suerte de orgí­a mor­bosa de san­gre y carne en des­com­po­si­ción. Una pelí­cula que está más cerca de la saga Arma mor­tal, que de la pro­fun­di­dad semán­tica y el calado en el tra­ta­miento esté­tico que los gran­des maes­tros del cine vol­ca­ron en sus abor­da­jes del mismo tema, como se verá en este ciclo. Y allí­ está tam­bién El código Da Vinci: un thri­ller detec­ti­vesco, seudo reli­gioso, que bana­liza al extremo los evan­ge­lios, abso­lu­ta­mente dis­tante incluso de esa bús­queda que, tam­bién en clave de thri­ller, hiciera Annaud, veinte años atrás, a par­tir del libro de Umberto Eco: El nom­bre de la rosa.

La espec­ta­cu­la­ri­za­ción del hecho reli­gioso coexiste en el pre­sente con una reli­gio­si­dad super­fi­cial, lo cual abre una serie de inte­rro­gan­tes: ¿Cómo ubi­car, en este nuevo con­texto de una socie­dad que todo lo trans­forma en objeto de con­sumo, el ances­tral cuerpo doc­tri­na­rio del cris­tia­nismo, sus sí­mbolos, rela­tos y ritua­les colec­ti­vos? ¿Hasta qué punto el pro­ceso de secu­la­ri­za­ción (el desen­canto y la racio­na­li­za­ción de las imá­ge­nes reli­gio­sas del mundo), que con­dujo a una sepa­ra­ción sis­te­má­tica de esfe­ras de valor cul­tu­ral (la cien­cia y la tecnologí­a, el arte, la moral y el dere­cho), no coexiste en per­ma­nente ten­sión con la reli­gión y la nece­si­dad de creen­cias y fe por parte de los seres humanos?

El cine ha retra­tado esta ten­sión mos­trando las dudas y las bús­que­das del indi­vi­duo en un mundo caó­tico e incierto, cuando la fe va per­diendo poder y se des­va­nece la con­fianza en el futuro (Jesús de Mon­treal; La audien­cia). Y de estas situa­cio­nes no están libra­dos los reli­gio­sos, cuyos con­flic­tos con la auto­ri­dad ecle­siás­tica son vivi­dos de forma dra­má­tica (Bajo el sol de Satán; Dia­rio de un cura rural; Luz de invierno; El cri­men del Padre Amaro), ni tam­poco las reli­gio­sas, cuyas vaci­la­cio­nes y con­flic­tos no son apla­ca­dos por los hábi­tos o los votos asu­mi­dos (Viri­diana; Nar­ciso negro; His­to­ria de una monja). Así­ como tam­poco estuvo librada la juven­tud de los años ’60 del siglo pasado, a la que le cupo cues­tio­nar y revi­sar el dogma cris­tiano en su cor­pus ideo­ló­gico y sim­bó­lico, tal como lo vemos en Jesu­cristo Supers­tar y tam­bién en Her­mano Sol, Her­mana Luna, que pre­senta la biografí­a de San Fran­cisco de Así­s mos­trán­dolo como un pre­cur­sor para la juven­tud con­tes­ta­ta­ria que asu­mió la pré­dica de la no vio­len­cia, el retorno a la natu­ra­leza o la fra­ter­ni­dad uni­ver­sal, tal como en su momento lo habrí­a hecho el santo cristiano.

En otro orden, las rela­cio­nes entre la Igle­sia Cató­lica, en tanto ins­ti­tu­ción, y el Estado tie­nen una larga his­to­ria de ave­nen­cias y desave­nen­cias. El pro­ceso moderno y libe­ral de secu­la­ri­za­ción (sepa­ra­ción de pode­res entre Igle­sia y Estado) no siem­pre fue com­pleto ni sig­ni­ficó una estricta remi­sión del poder de la Igle­sia al ámbito de lo pri­vado. Siendo así­, los entre­te­lo­nes entre la Igle­sia y el Poder lle­gan hasta el pre­sente. Un buen ejem­plo de ello fue la rela­ción, a la vez com­pleja y con­tra­dic­to­ria, cola­bo­ra­cio­nista y resis­tente, que llegó a esta­ble­cer la Igle­sia Cató­lica con el nazismo (Amén y El noveno dí­a). Otro tanto podrí­amos con­si­de­rar en rela­ción con las dic­ta­du­ras que aso­la­ron Amé­rica Latina en las déca­das de los setenta y ochenta.

Y en lo que refiere al arte, sus ví­nculos con la reli­gión no se libran de un com­plejo entra­mado de fuer­zas e influen­cias mutuas. Así­ lo vemos en La hora de la reli­gión, donde la supuesta autonomí­a y liber­tad del artista se pone en entre­di­cho frente a una oscura ope­ra­ción de bea­ti­fi­ca­ción por parte del Vati­cano.
De todos estos temas esta­re­mos con­ver­sando en un panel de debate que se lle­vará a cabo el vier­nes 22 de junio a las 19:30 hs.

Panel de debate / Participan:

  • Mariana Labas­tie, antro­pó­loga, Facul­tad de Huma­ni­da­des - UDELAR
  • Tomás de Mat­tos, escri­tor, direc­tor de la Biblio­teca Nacional
  • Jorge Scuro, direc­tor del Cole­gio Jesús Marí­a y del CIPES, Cen­tro de Pro­mo­ción Edu­ca­tiva y Social.

Pro­gra­ma­ción de la SEGUNDA PARTE:

  • (XI) vier­nes 15 de junio, 20hs | “Adiós a los niños” | Louis Malle, Fran­cia 1987
  • (XII) sábado 16 de junio, 20hs | “El nom­bre de la Rosa” | Jean-Jacques Annaud, Fran­cia 1986
  • (XIII) jue­ves 21 de junio, 20hs | “La última ten­ta­ción de Cristo” | Mar­tin Scor­sese, EEUU 1988
  • PANEL DE DEBATE | vier­nes 22 de junio | 19:30 | Par­ti­ci­pan: Tomás de Mat­tos, Mariana Labas­tie y Jorge Scuro.
  • (XIV) sábado 23 de junio, 20hs | “Los cuen­tos de Can­ter­bury” | Pier Paolo Paso­lini, Ita­lia 1972
  • (XV) jue­ves 28 de junio, 20hs | “Viri­diana” | Luis Buñuel, España 1961
  • (XVI) vier­nes 29 de junio, 20hs | “Dia­rio de un cura rural” | Robert Bres­son, Fran­cia 1951
  • (XVII) sábado 30 de junio, 20hs | “En el nom­bre de Dios” | Peter Mullan, Irlanda 2002
  • (XVIII) jue­ves 5 de julio, 20hs | “El noveno dí­a” | Vol­ker Schlí¶ndorff, Ale­ma­nia 2004
  • (XIX) vier­nes 6 de julio, 20hs | “Jesu­cristo Supers­tar” | Nor­man Jewi­son, EEUU 1973
  • (XX) sábado 7 de julio, 20hs | “His­to­ria de una monja” | Fred Zin­ne­mann, EEUU 1959
  • (XXI) jue­ves 12 de julio, 20hs | “La audien­cia” | Marco Ferreri, Ita­lia 1971
  • (XXII) vier­nes 13 de julio, 20hs | “La mala edu­ca­ción” | Pedro Almo­dó­var, España 2004
  • (XXIII) sábado 14 de julio, 20hs | “Nar­ciso negro” | Michael Powell y Eme­ric Press­bur­ger, Gran Bre­taña 1947

@ Ima­gen “Viri­diana” (1961)

TERCERA PARTE

Cristianismo, Juventud y Cine - Tercera parte

El punto de vista juve­nil sobre la reli­gión cris­tiana, con su afán de paro­dia y sátira tal como se retrata en Dogma o El día de la bes­tia dista mucho de la visión que los gran­des direc­to­res arro­ja­ron sobre el tema. Pelí­cu­las como Los cuen­tos de Can­ter­bury, Viri­diana, La última ten­ta­ción de Cristo o Yo te saludo, María sig­ni­fi­ca­ron un duro golpe en la sen­si­bi­li­dad de las auto­ri­da­des reli­gio­sas cuando fue­ron estre­na­das, y aún hoy siguen remo­viendo aspec­tos cen­tra­les de las sen­si­bi­li­da­des, ideas y prác­ti­cas con­fe­sio­na­les. La dis­tan­cia entre ambas visio­nes qui­zás radi­que, entre otras cosas, en el vínculo dife­ren­cial que man­tie­nen con la reli­gión, el cono­ci­miento de la misma, su his­to­ria, sus tradiciones.

Segu­ra­mente, el peso de la reli­gión en la pro­pia con­cien­cia de los gran­des rea­li­za­do­res o en la con­cien­cia social de su época no es algo ajeno a las ten­sio­nes que sus pelí­cu­las mani­fies­tan, muy a menudo, car­ga­das ellas mis­mas de una sutil reli­gio­si­dad. Pode­mos supo­ner que en el pasado, incluso en el pasado reciente, la influen­cia de la reli­gión fue más pode­rosa, y por ello mismo su crí­tica, o su abor­daje cine­ma­to­grá­fico (tal como en Luz de invierno), debió ser más radi­cal, más pro­fundo, más acuciante.

Con esto último no que­re­mos decir que en el pre­sente no per­ma­nez­can con­flic­tos, denun­cias y crí­ti­cas más o menos jus­ti­fi­ca­das, más o menos mor­da­ces diri­gi­das con­tra la Igle­sia Cristiana.

A su inte­rior, no son meno­res las ten­sio­nes que con­cita la vida sexual del clero (El cri­men del padre Amaro). Recien­te­mente se hizo público por parte de un perio­dista estre­lla de la CNN un escán­dalo de abuso sexual en el que él fue la víc­tima, y el padre Jeff Toohey, cele­bri­dad de un cole­gio cató­lico de Bal­ti­more, el vic­ti­ma­rio. Este tópico ya había desatado polé­mi­cas cuando unos años atrás se hizo pública la exis­ten­cia de un docu­mento titu­lado “Cri­mine soli­ci­ta­cio­nis”, fir­mado por Juan XXIII, que recla­maba “estricto” secreto y ame­na­zaba con la exco­mu­nión a quien hablase de los abu­sos sexua­les en el inte­rior de las ins­ti­tu­cio­nes eclesiales.

Y por las mis­mas fechas en que se ven­ti­laba el caso de Jeff Toohey, tam­bién se hacía pública la san­ción impuesta al sacer­dote Jon Sobrino, pilar inte­lec­tual de la Teo­lo­gía de la Libe­ra­ción, juz­gado y san­cio­nado por la Con­gre­ga­ción para la Doc­trina de la Fe por “fal­sear la figura del Jesús his­tó­rico”. Sobre él cayo la prohi­bi­ción y el silen­cio ofi­cial, demos­trando así que, en la actua­li­dad, el pro­yecto de una “igle­sia de los pobres” sigue siendo con­flic­tiva para la Igle­sia. Y de manera par­ti­cu­lar lo es en Amé­rica Latina, donde el cine ha regis­trado sus pecu­lia­ri­da­des cul­tu­ra­les (Dios y el Dia­blo en la Tie­rra del Sol) y polí­ti­cas (Romero).

@ Ima­gen “Dios y el Dia­blo en la tie­rra del Sol” (1962)

Orga­niza:
Cen­tro Cul­tu­ral Dodecá

Apo­yan:
Depar­ta­mento de Cul­tura Inten­den­cia Muni­ci­pal de Mon­te­vide
Uni­ver­si­dad Cató­lica del Uru­guay - Dámaso Anto­nio Larra­ñaga
Cole­gio Jesús Marí­a de Carrasco