Sección Arte

La Escuela en Montevideo Fantástico IV

La cosa

Nos complace anunciar que dos cortometrajes de estudiantes de los cursos superior y de profundización de la Escuela de Cine Dodecá, Entre las vías y La cosa, han sido seleccionados para competir en la sección de cortometrajes del IV Festival Internacional de Terror y Ciencia Ficción en Uruguay «Montevideo Fantástico» que tendrá lugar entre el 15 y el 22 de mayo en la sala del Cine Universitario.

Ambos cortos se exhibirán el viernes 15 de mayo 19:30 hs. en la Sala Lumiere de Cine Universitario

Entre las víasMontevideo Fantástico es el único festival especializado en películas de terror, fantasía y ciencia ficción en Uruguay. El primer Montevideo Fantástico se realizó en 2005 con el fin de dar difusión y cabida a materiales que no podían encontrar un espacio de exhibición en Uruguay. En 2008, para la III edición de este festival organizado por Arte 7 había sido seleccionada una producción de Dodecá: El pájaro de Comala. Este año la Escuela de Cine Dodecá participará con dos producciones estrenadas el año pasado. Vayan nuestras felicitaciones a los realizadores de los dos cortometrajes seleccionados.

Expone: Gladys Afamado

Una mirada femenina

Inauguración: Miércoles 22 de abril, 19:30hs.

gladysafamadoHace pronto treinta años —en agosto de 1979— prologué una muestra de Gladys Afamado en la Alianza Uruguay–EEUU. Era su primera exposición individual, después de muchos años de trabajo artístico, y de una visibilidad lograda a través de emprendimientos colectivos. Señalé en ese texto que Gladys había dado un giro en su obra, tanto a nivel técnico como de imagen; mientras el público e incluso la crítica continuaban pagando tributo a un cliché que la ubicaba como una artista refinada instalada en “un mundo delicado y femenino, dominado por apacibles rostros y por pájaros y flores”. Algunos adjetivos que entonces utilicé tenían que ver con la dificultad de aceptar un espacio de género en las artes visuales, algo que a esta altura considero ineludible para ubicar a algunas creadoras.

Gladys Afamado fue incorporando a sus grabados en linóleo, difundidos a través de numerosas ediciones de Club de Grabado de Montevideo, el uso de nuevos recursos expresivos, como el gofrado, y sumó una mayor cuota de humor —e incluso de ironía— a sus historias gráficas. Siguió desde entonces y hasta ahora incorporando nuevos materiales y técnicas a su manejo expresivo. En un rápido recorrido puedo recordar los «criptolitos» —piedras pintadas— mostrados en 1983, una ambientación en el Museo Blanes, sus grandes imágenes digitales del 2000 en el Museo de Arte Contemporáneo, la permanencia de su entusiasmo por los nuevos lenguajes que se integran a manejos textiles en sus libros de artista del 2007 en la Sala Sáez. Para llegar a esta opción textil diferente, con un blanco y negro dominante, que se instala en Dodecá, en un traslado singular de sus antecedentes gráficos y poéticos.

Olga Larnaudie

La muestra permanecerá hasta el sábado 30 de mayo y se puede visitar de 18:30 a 21hs.

Expone: Octavio Podestá

IDEAS _ Serie de Maquetas

Inaugura: Miércoles 18 de marzo 19:30hs

octaviopodestaRecorrer el taller de Octavio Podestá es una experiencia recomendable. Objetos que consideraríamos de desecho atiborran el espacio de trabajo, pedazos de madera y de hierro, cadenas, tubos, perfiles, tablas y un sinfín de elementos recrean un espacio de trabajo peculiar, bañado por una luz cenital que otorga cierta monocromía a todo el ambiente.

Octavio Podestá trabaja con esos materiales en desuso generando esculturas que los reconceptualizan, esculturas en las que los colores y las texturas algunas veces están dados por los propios materiales y en otras son neutralizados por una capa de pintura.

Sus esculturas, que van de lo abstracto a lo casi figurativo, son composiciones articuladas, constructivamente claras, todo lo cual constituye un estilo muy personal. Su obra se caracteriza por lo experimental y por lo inventivo, disposiciones del artista que dan lugar a diversas soluciones plásticas. Podestá investiga la incorporación del color a sus composiciones. Dentro de esta línea de trabajo se incluyen estas maquetas, en las que el color se suma a las articulaciones plásticas de las esculturas como un elemento compositivo que contrasta claramente con el valor cromático de la materialidad de los objetos en desuso, utilizados desde siempre por el artista.

¿Por qué hacer una exposición con una serie de maquetas? La pequeñez de nuestra sala no admitiría las grandes esculturas de Podestá. No obstante, las maquetas permiten visualizar el trabajo del escultor como si estuviera terminado, o en una fase avanzada de su proceso, y la escala de la maqueta nos aventura a imaginar otras dimensiones, dimensiones que desconocemos en su resultado final.

La muestra permanecerá hasta el 19 de abril y se puede visitar de 18:30 a 21hs.

De plano

A PROPÓSITO DE LA MUESTRA FOTOGRAFÍAS DE ESTUDIANTES DEL CURSO SUPERIOR DE LA ESCUELA DE CINE DODECÁ.

La capacidad de recordar necesita del olvido. Desde el Funes de Borges, hasta aquí, sabemos bien que no podemos recordar todo lo que hemos visto, sentido y oído: eso sería un desastre emocional; sería algo imposible e insufrible.

Y sin embargo, el olvido se enseñorea fácilmente de nuestros sentidos y debilita la memoria. Cuantas más imágenes percibimos —y en nuestras sociedades cada vez estamos más expuestos a percibir imágenes, símbolos, mensajes—, más grande es la facilidad con que las olvidamos. Uno podría pensar que olvidamos lo que hemos mirado incluso antes de llegar a recordarlo por un sólo instante. Quizás por ello la fotografía, esa capacidad técnica que tenemos de fijar y reproducir lo mirado sobre un soporte material (papel, pantallas) desempeña un rol importante en el equilibrio inestable entre mirada, recuerdo y olvido. La fotografía reparte los tantos, otorgándole al recuerdo un refugio contra el olvido, al olvido la potencialidad de importunar el presente y, a la vez, dotando a la mirada de la capacidad de fijarse en aquello de lo que no podrán hacerse cargo ni el olvido ni la memoria, anticipándose al transcurso implacable del tiempo y deteniéndolo como en un hito de luminosidad.

Sí: la fotografía ayuda a construir una mirada atemporal. Cuando esa construcción se logra, la mirada se hace idea, y la idea se entrega materializada en una imagen de la realidad. Una peculiar realidad: la del arte de la fotografía, la de la creación de imágenes que salen del tiempo: no tendrán pasado, no tuvieron futuro, las esquivó el presente, son imágenes que saltean el movimiento de la ubicuidad. No cualquier fotografía logra eso. Sólo lo hace aquella que se predispone a mirar y, ya lo dijimos, a construir poéticamente el mundo.

He aquí una muestra de fotografías artísticas —y, por qué no, poéticas—, realizadas por los estudiantes de la Escuela de Cine Dodecá del Curso de Fotografía dictado en 2008 por Juan Ángel Urruzola.

Cucharitas de té que se encubren bajo la cobertura de papel de plomo y recogen en su ausencia una porción de color, para dar la sola idea, casi pura, del color rojo, operando en contraste con la plomiza desaparición de la vida cotidiana (Belén Baptista).

Unos rostros que se desfiguran monstruosamente para que sepamos que por detrás de las caras que a diario dan cuenta de la existencia del otro puede haber latiendo un sentimiento de desgarro real o atribuido (Sebastián Bugna).

Un león de juguete parado al borde de un travesaño cuya perspectiva nos conduce hacia una vegetación de fantasía, dimensionando así la potencialidad de la imaginación capaz de recuperar el descuido de un objeto infantil para introducirnos en un mundo de fábula apenas insinuado (Javier Ventura).

Retratos de gente admirada y desconocida: ese esfuerzo incansable por fijar las facciones de los seres queridos o desconocidos (Matías Ventura, Manuel González, Matías Rey, Santiago Ventura). Los retratos velados, alertándonos que no siempre la mirada del otro puede devolvernos la nuestra (Antonella Tambasco).

Una paloma que transita entre botas militares alineadas para un desfile, ofreciéndonos la idea de que la calma por la que transitamos es tan frágil como el paso vacilante de ese símbolo universal de la paz (Santiago Ventura).

El granulado crepuscular de la ropa tendida sobre las azoteas, avisando que por sobre la doméstica realidad del mundo, hay una fantasmagórica proyección hacia mundos desconocidos (Luciano Demarco).

En una dirección similar, la captura de imágenes en plano detalle (Santiago Ventura, Sebastián Bugna) logra que objetos absolutamente asimilados (y por ende, no diferenciados) en el mundo de la vida cotidiana cobren otra realidad: dejan de cumplir su función común y corriente para proyectarse en imágenes casi pictóricas que reabren la realidad en lo imaginario.

Otro tanto sucede cuando, previo a la toma fotográfica, se trabaja en la composición de la imagen, ya sea con objetos cotidianos o con adornos. Utensilios, pinzas de ropa, recuerdos de viaje, frutas, entre otros objetos, compuestos como naturalezas muertas o como estructuras formales cuidadas, logran que en su diferenciación y contraste con la cotidianidad detengan y ocupen la mirada, por así decirlo: pre-ocupándola (Matías Rey, Matías Ventura, Belén Baptista)

La duplicidad de lo urbano allí donde la unicidad se fragmenta espejándose sobre sí misma (Andrés D’avenia, Gonzalo Torres) o resaltando, en un juego de luces y colores dispares, la coexistencia en la arquitectura de la ciudad de tiempos socialmente distintos (Federico Rodríguez).

La desfiguración de la imagen humana hasta el punto, y el punteo, de la incógnita, donde la presencia ciudadana se vuelve algo tan difuso como una tenue sombra (Emilio Bianchi).

Quien observa detenidamente estas fotografías —como tuvimos el gusto de hacerlo— puede extraer distintos significados de las imágenes construidas y deconstruidas, capturadas y liberadas en su reproducción, escenificadas u obscenificadas en su presentación pública. Y es que esa multiplicidad de sentidos, algo propio de la poesía, no puede desligarse de las tensiones mencionadas al principio: tensión entre el tiempo, la mirada, el recuerdo y el olvido.

Que los y las fotógrafas que ahora exponen sean jóvenes estudiantes de cine podría resultar un dato superfluo en este caso, y ante lo aquí expuesto. Podría, si no fuera porque la calidad que todos y cada uno de ellos ha logrado alienta una continuidad de próximas creaciones que, ya en el campo de la fotografía ya en el del cine, habrán de permitirnos ajustar nuestros propios sentidos a la perpetua movilidad del mundo. Qué así sea.

Cristina Bausero
Germán Machado

Montevideo, diciembre de 2008.

Mirar y ver

expo-urruzola-alumnos

Hace alrededor de un año Cristina Bausero y Alejandro Ventura me llamaron para que llevara adelante un curso de fotografía avanzada en la Escuela de Cine Dodecá, me interesó mucho ya que por informaciones que tenía, a través de jóvenes que habían frecuentado sus cursos sabía que era una experiencia original y alternativa a sistemas más tradicionales de enseñanza.

Este año a lo largo de las semanas en los grupos de lunes y miércoles intentamos avanzar en la temática fotográfica y en esa enorme revolución técnica que ha significado la digitalización de la fotografía, pero también en esa cosa ya un poco más intangible como es la mirada o el aprender a «ver».

En un mundo donde todo empieza a estar invadido por la imagen y a menudo por imágenes sin historia, hemos tratado juntos de reflexionar y aprender cómo, siendo por definición memoria, la fotografía también nos ayuda a reconocernos, a vernos, a mostrarnos.

Decía el fotógrafo William Klein algo así en versión libre;

……en la vida de un fotógrafo de éxito tal vez lleguemos a conocer 100 fotografías, como la mayor parte de las fotografías las hacemos con una exposición de 1/125 de segundo, cuando miramos algo más de cien fotos de un fotógrafo estaremos viendo un segundo y poco de la vida de ese fotógrafo, esto por un lado nos debería llevar a la modestia y por otro a tratar de concentrar nuestra mirada para lograr que esos pocos segundos de nuestra vida logren contar historias que valgan la pena…..

Estas imágenes que presentamos hoy, creo que significan un intento de nuestros alumnos en lograr avanzar en construirse una mirada propia y no es poca cosa.

juan ángel urruzola