Otros artículos sobre Exposiciones

Marcelo Legrand en Dodecá

El exitoso Marcelo Legrand expone como parte de los diez años de Dodecá

Big bang

por Carlos A. Muñoz


Tres obras de gran tamaño cubren las paredes de la sala de exposiciones del Centro Cultural Dodecá en la calle San Nicolás, donde empieza Carrasco, a media cuadra de la Rambla. La más impactante es «El caminante», una explosión visual en la que varios colores pugnan  por la forma. Es interesante: sin aparente propósito figurativo, los colores dibujan, construyen, dan sentid a una composición impecable. La obra es del artista Marcelo Legrand (1961), tercer expositor de los diez que participan esta temporada en la gran celebración pictórica de Dodecá por sus diez años de actividad. Otro artista maduro, un poco mayor que Bassi (y muy diferente) pero al que se puede unir por un momento de altísima calidad y de extrema madurez.

En algún sentido, la comparación es pertinente. No solo son dos de los mejores exponentes del arte contemporáneo uruguayo. Son también dos artistas que saben que en arte hay un principio fundamental: tener algo para decir. O intentar decir algo, que es más interesante. Para eso, y aun sin ser explícito ni proponérselo racionalmente (esa es la gracia), solo vale ser riguroso, profundizar en uno mismo, pelear. Por caminos muy distintos, a los dos se les puede creer, se los percibe como artistas que ofrecen una sensación de verdad a través de la belleza, de trabajo y elaboración que, con el tiempo, se vuelve un discurso personal.

Aunque parezca obvio, no es habitual encontrar este sinceramiento artístico en un mercado donde priman el marketing y los estímulos paganos. Los dos ofrecen además, un tratamiento visual de notable calidad. Pero donde Bassi oculta, Legrand expone, y donde Bassi interroga, Legrand construye y celebra. La obra que se expone en Dodecá es una fiesta. Casi como un músico, él es un notable compositor de imágenes abstractas desde el proceso sustancial del color: construye armonías, organiza un caos aparente que parece intentar permanecer y que claramente domina línea a línea, punto a punto, color sobre color.

Hay otro trabajo («Splash») en el que una mancha naranja en el límite del rojo parece haber triunfado, despejando un poco más la magnífica densidad de «El caminante». Allí las formas son más limpias, en grises y diferentes tonos de negro. Pero el cuadro es igual de disfrutable.

Por último, hay otro cuadro («Pájaro en la arena») con líneas negras, tonos grises, pinceladas en diferentes tonos de blanco y volúmenes que expresan mucho más que el título y que mantienen, a pesar de su tonalidad más liviana, un curioso equilibrio con el entorno. Es como si de ese «big bang» inicial (o final, quién sabe) de «El caminante», surgiera al fin una melodía sutil, fina, mucho más espiritual.

De la explosión a la expansión: ese puede ser el trayecto visual que el artista diseñó en Dodecá. Y lo logró.

 

«Caminos de la pintura», de Marcelo Legrand.
En Dodecá (San Nicolás 1306) hasta el 5 de junio. Tel.: 2600 0887.

Dodecá en la prensa

En los últimos días, debido a los festejos de los 10 años de Dodecá, la prensa escrita se ha ocupado de nosotros. Importantes crónicas, entrevistas y reseñas han salido en los diarios y semanarios de nuestra ciudad. Algunas vinculadas al proyecto fundacional de Dodecá, otras a la trayectoria del Centro Cultural Dodecá, unas a los artistas que exponen este año en nuestra sala y otras comunicando los ciclos cinematográficos de nuestra programación.

Cabe resaltar el artículo de La República acerca del curso sobre Luis Buñuel dictado por Alejandro Ventura. Otros artículos importantes son: uno de Pablo Cohen y otro de Carlos Muñoz en Búsqueda, el de Jorge Abbondanza en El País y por último el de Sofi Richero en Brecha, que se interna en nuestra conformación y directrices culturales y políticas.

A todos, muchas gracias. A la Fundación Itaú, al Ministerio de Educación y Cultura y al ICAU, gracias por su apoyo.

Exposiciones: Marcelo Legrand

Caminos de la pintura

Inaugura el lunes 9 de mayo a las 19:30hs.

Las obras de Marcelo Legrand son resultado de largos procesos de composición. Las soluciones plásticas de cada obra van surgiendo a partir de un continuo trabajo de interrelación entre elementos que son agregados sucesivamente. El proceso de trabajo es acumulativo. Se basa en la reflexión y la construcción. La pintura de Legrand es un fenómeno de reacciones.

El planteo es estrictamente no figurativo, y basado en una concepción del espacio pictórico muy personal. El «fondo» de la obra es en la mayoría de los casos de un color homogéneo, lo que da una sensación de planismo. Pero la ubicación de los elementos, los que parecen «flotar» libremente en el aire, crea un espacio pictórico con una profundidad ambigua.

La suma de los elementos es generalmente llevada a cabo a partir de contrastes que dinamizan la totalidad. A formas geométricas regulares se le oponen «manchas» de carácter informal, que luego son adaptadas a la composición. Una serie de líneas de carácter variado marcan direcciones en el espacio. Líneas continuas contrastan con líneas quebradas.

La variedad de tonos y colores cubre un amplio espectro. Algunas obras tienden a lo monocromo, mientras que en otras dominan colores como el rojo y el azul. Las variaciones son también tangibles en la materialidad de los elementos: una gama que va del óleo tradicional a lacas craqueladas o pigmentos con partículas de otros materiales.

Pedro da Cruz

La exposición permanecerá hasta el sábado 4 de junio y se puede visitar de lunes a sábados en el horario de 18:30 a 21hs.

 


Escenarios: expone Analía Sandleris

Ni los desafíos del gran formato, ni la flexibilidad de sus transiciones a pequeña escala, ni el despliegue de su contundencia gestual, ni la composición pautada por registros rítmicos simultáneos capaces de evocar modelos musicales barrocos como el del contrapunto – en líneas, formas, color y tono-, ninguno de estos rotundos rangos constructivos puede diluir o desdibujar la atmósfera numinosa, con pulsaciones de irrealidad fantasmal diría, creada por las obras de Analía Sandleris.

En sus grandes paneles -los hay expandidos, conformando dípticos de casi dos metros de alto por más de dos metros y medio de ancho-, así como en sus obras chicas, secuenciadas por los 25 cms invariables de alto, la trama visual compuesta, entre otros elementos, por gruesos trazos paralelos a pincelada cargada, así como también por la vibración de líneas finas/fibrilantes capaces de evocar surcos de sangre o su escurrido, crea espacios superpuestos interconectados, interdependientes. Así sea por asimetría, disparidad o yuxtaposición, difusamente inseparables. A menudo inscribe zonas de raspado o escritura sobre la pintura acrílica o sobre el ocasional lápiz acuarelable. Huellas son de la mano, trazas del ser, datos para el ojo. Acaso para el ojo que vendrá.

Sus telas son palimpsestos (el método de trabajo le implica a menudo sucesivos retornos sobre la misma superficie) cuyas múltiples dimensiones –sugeridas- de temporalidad, sus atmósferas multitemporales, envuelve el pincel de Sandleris en traslúcidas, cuando no inquietantes, veladuras. Tal vez la impenitente migración/transmutación de legados, el receptivo afán de asimilar/transformar lo heredado y sus formas de perdurar, perderse y/o romperse, sean asuntos que informan la acechante contemporaneidad visual de esta muestra.

Tatiana Oroño

 

Pespuntes: expone Lacy Duarte

Este año la agenda de exposiciones hace referencia a nuestros 10 años de actividad en el área cultural y para ello convocamos a 10 destacados artistas nacionales para exponer en nuestra sala. Comienza esta importante lista de exposiciones la artista plástica Lacy Duarte, quien nos acompañó en setiembre de 2001 cuando inauguramos el Centro Cultural Dodecá, aventurándose junto a nosotros en lo que por entonces era un gran desafío.

Pespunte – Labor de costura, con puntadas unidas, que se hacen volviendo la aguja hacia atrás después de cada punto, para meter la hebra en el mismo sitio por donde pasó antes. (DRAE)

Frente a la obra de Lacy Duarte, una tentación inicial es la de quedarse en esa superficie en la cual la artista aparece como un personaje exótico, que obtiene sus recursos y motivaciones de una lejana experiencia de la vida entre mujeres del campo. A esta altura, eso sería un error, pues lo cierto es que a lo largo de los últimos 15 años, Lacy Duarte ha desarrollado un lenguaje expresivo que trasciende la potencialidad de sus orígenes.

Que ese lenguaje esté vinculado a su infancia pasada en el campo uruguayo es importante. Muchas líneas se han escrito al respecto de ese dato. Pero más allá de esos condicionantes biográficos, sociales o de género, lo que interesa ahora es subrayar el modo en que ese lenguaje característico de la artista se ha consolidado al modo de un estilo temperamental, una idiosincrasia, que se torna en un lenguaje plásticamente válido y en un compromiso social y político sólo expresable a través de su obra.

Cristina Bausero y Germán Machado

Inauguración: lunes 14 de marzo 19:30 hs.