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Crepúsculos II

Segundo capí­tulo de un ciclo que comenzó el mes pasado. Una serie de films dedicados a la contemplación de decadencias, ocasos vitales, testamentos humanos de gente que revisa su vida desde la vejez. En algún caso se trata, literalmente, de la despedida del propio autor: Desde ahora y para siempre fue efectivamente el último film del maestro John Huston. En otros, el carácter crepuscular tiene que ver únicamente con el personaje y su peripecia: un viejo profesor que viaja para recibir una distinción, y confronta algunas inseguridades vitales y la cercaní­a de la muerte («Cuando huye el dí­a», de Bergman); un anciano escritor, amargado y enfermo, mezcla en sus pesadillas trozos de la novela que escribe con la experiencia de su vida real, en una exploración de los recovecos de la imaginación y la memoria como un laberinto («Providence», de Resnais).

Finalmente, decadencias múltiples (del arte, de la sociedad), sintetizadas en la de-cadencia de un músico con un pasado esplendoroso (Muerte en Venecia, adaptación viscontiana de la obra de Thomas Mann). El ciclo tendrá aún una tercera parte, el mes que viene.

Cine y debate: «La eternidad y un dí­a» con Luis Elbert

El viernes 10 de mayo, a las 18:45 hs se proyecterá el film La eternidad y un dí­a, del director griego Theo Angelopoulos. Posteriormente, a las 21 hs. se abrirá el debate con la presencia del crí­tico de cine Luis Elbert.

Lo mejor de Luis Buñuel II

Este mes culmina el ciclo que ha reunido los tí­tulos más significativos de la trayectoria del maestro español.

¿El fin del trabajo?

Desde el 16 de abril y hasta el 11 de junio, se desarrollará en Dodecá el Seminario–Taller ¿El fin del trabajo? El mismo constará de un ciclo de pelí­culas que abordan de una u otra forma los distintos aspectos del tema trabajo, y una serie de talleres con destacados panelistas invitados.

El seminario, no tiene costo para los socios de Dodecá, pero reserve lugar con antelación pues los cupos son limitados.

Crepúsculos

Hay una unidad de tema y tono en los cinco films que integran este ciclo, con personajes que se aproximan al crepúsculo de la vida y los temas (que son los de la poesí­a lí­rica) del paso del tiempo y la cercaní­a de la muerte.

En el crepúsculo todo definitivamente cambia. Desde allí­ se puede mirar el pasado buscando encontrar en él cosas diferentes: la infancia y la juventud perdidas, respuestas a interrogantes básicas de la vida, tal vez las raí­ces misteriosas de la existencia. Pero también se puede, llegados a ese lí­mite, intentar un replanteo radical de lo vivido o de lo no vivido.

A veces solo se logra hacer algo constructivo en la vida, cuando se sabe se está condenado a morir. Es en ese momento, en el crepúsculo, cuando se advierte por primera, pero única vez, que la vida puede llegar a tener algún sentido. Es recién ahí­, en ese último acto afirmativo, cuando trágicamente se reconoce que todo podrí­a haber sido diferente, que hubiera valido la pena hacerlo de otra manera. Pero ya es demasiado tarde…

Este conjunto de pelí­culas expresan con vigor y sutileza este abanico de posibilidades. Se trata de una selección de calidades realmente estimables, que en dos o tres casos por lo menos llegan o se aproximan a la maestrí­a. Por cierto, hay diferencias de estilo entre ellas porque Las ballenas de agosto es también una celebración de dos divas del cine (Lilian Gish y Bette Davis), Vivir de Kurosawa es un drama mayor y también la manifestación de cierto humanismo escéptico, Viaje al principio del mundo y Las señoritas de Wilco establecen, proustianamente, ciertos contrastes entre pasado y presente.

El ciclo continuará los próximos meses.