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Crepúsculos

Posted on Abr 15, 2002

Hay una unidad de tema y tono en los cinco films que integran este ciclo, con personajes que se aproximan al crepúsculo de la vida y los temas (que son los de la poesí­a lí­rica) del paso del tiempo y la cercaní­a de la muerte.

En el crepúsculo todo definitivamente cambia. Desde allí­ se puede mirar el pasado buscando encontrar en él cosas diferentes: la infancia y la juventud perdidas, respuestas a interrogantes básicas de la vida, tal vez las raí­ces misteriosas de la existencia. Pero también se puede, llegados a ese lí­mite, intentar un replanteo radical de lo vivido o de lo no vivido.

A veces solo se logra hacer algo constructivo en la vida, cuando se sabe se está condenado a morir. Es en ese momento, en el crepúsculo, cuando se advierte por primera, pero única vez, que la vida puede llegar a tener algún sentido. Es recién ahí­, en ese último acto afirmativo, cuando trágicamente se reconoce que todo podrí­a haber sido diferente, que hubiera valido la pena hacerlo de otra manera. Pero ya es demasiado tarde…

Este conjunto de pelí­culas expresan con vigor y sutileza este abanico de posibilidades. Se trata de una selección de calidades realmente estimables, que en dos o tres casos por lo menos llegan o se aproximan a la maestrí­a. Por cierto, hay diferencias de estilo entre ellas porque Las ballenas de agosto es también una celebración de dos divas del cine (Lilian Gish y Bette Davis), Vivir de Kurosawa es un drama mayor y también la manifestación de cierto humanismo escéptico, Viaje al principio del mundo y Las señoritas de Wilco establecen, proustianamente, ciertos contrastes entre pasado y presente.

El ciclo continuará los próximos meses.