Archivo de 2005

Ante lo frágil: Suci Viera

Por Pablo Thiago Rocca

Luego del interesante fotorreportaje de los «peludos» del norte, Bella caña, dulce Unión, Suci Viera propone una experiencia fotográfica muy distinta en formato y lenguaje, pero igual de contundente en sus aspiraciones.* …

Hay apenas cuatro o cinco registros. El primero de ellos, un cuadrito que presenta dos fotos amateurs, la de una niña y, suponemos, la madre de esa niña, posee la apariencia de una casa. Las maderitas del marco semejan un techo con dos columnas y un piso que lo sostiene. Añeja, planchada pero con arrugas persistentes, la foto de esta niña, que hunde los pies en la arena de un rí­o, posee el aura de los recuerdos impactados (la luminosa presencia del rí­o remite inevitablemente a la máxima heraclitana) y una composición sencilla pero muy efectiva. La foto de la madre también es simple y sobrecogedora. Está un poco fuera de foco y con el horizonte inclinado, pero es amable con la mujer de mirada esquiva y apacible que se toma los codos desnudos en la reja. Unos cortinados le caen sobre sus hombros y esto trasunta cierta dulzura que invita a un mundo í­ntimo, sedoso, que la madre custodia y que comenzarí­a precisamente en el gesto enigmático de la boca o en la oscuridad que se abre a sus espaldas (las fotos fueron tomadas por Manuel Viera). En ese primer cuadrito ya está el cuadro familiar completo, en sus implicancias simbólicas.

Luego vienen las tres grandes impresiones digitales distribuidas en la pequeña sala. Son imágenes que a primera vista el observador identifica como caderas femeninas, vientres y ombligos, túneles oscuros que llevan hacia alguna parte. Lo más probable es que esas enormes imágenes hayan sido tomadas de objetos más bien nimios, más pequeños que el cuerpo femenino que evocan. Detrás de esta económica exposición está como agazapada la noción de los «equivalentes» de Alfred Stieglitz o las trampas oní­ricas de René Magritte. Las relaciones metafóricas entre los motivos (madre, hija, ombligo, cuerpo femenino) son construidas por el observador a partir de una sintaxis sugerida por la artista. Tienen algo de la imaginación que encuentra en las nubes formas de barcos y animales y que traza parentescos olí­mpicos en las constelaciones de astros. Se juntan cosas pertenecientes a mundos diversos y se transfieren a un espacio común donde encuentran un nuevo sentido. Las fotos reclaman, pues, una mayor potencia imaginativa del observador, del mismo modo que lo obligan a romper el precinto de hilo que sella el catálogo para escudriñar en su interior (cortando, a la vez, el cordón que ata en el papel a las imágenes de hija y madre).

Todo este juego de «conexiones ocultas» es menos intrincado de lo que parece expresado con palabras. Las relaciones son formales, «musicales«, dirí­a Stieglitz: se apoyan en la sugerencia estructural y en el despojamiento de los detalles. La reflexión está planteada desde una perspectiva de género nada ampulosa, un registro emparentado con la poética doméstica de Magela Ferrero, fotógrafa y curadora de la muestra: «La madre |escribe en el catálogo| lo contempla todo, tiene el cabello calmo y un suéter bonito, y una belleza… Parece entender la importancia de la alegrí­a, ante lo frágil que puede resultar la permanencia en el tiempo de nuestro rostro«. La extrema cercaní­a de la foto entre madre e hija conduce al visitante, desde el comienzo del recorrido, hacia una apreciación bastante uní­voca de los «equivalentes«, y las conexiones resultan por ello menos ocultas de lo que parecerí­a pretenderse. Es difí­cil buscar el término medio para que las analogí­as no resulten obvias ni permanezcan herméticas. Pero ese es un riesgo que conllevan todas las miradas –frágiles, personales– dirigidas hacia el pasado.

* Conexiones ocultas, Centro Cultural Dodecá, San Nicolás 1306.
Publicado en Brecha | Suplemento El Ocho | Página 6 | 4 de noviembre de 2005

Suci Viera: Conexiones ocultas

El 18 de octubre a las 19:30hs. se inauguró, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Dodecá, la muestra «Conexiones Ocultas» de la fotógrafa, Suci Viera.
La misma se podrá visitar hasta el 27 de noviembre de miércoles a domingos de 18 a 20 hs.-

De opresores y oprimidos

A partir del retrato cinematográfico de algunos personajes históricos y situaciones polí­ticas determinadas, con este ciclo pretendemos abordar los avatares y las consecuencias de las desigualdades y oposiciones que se establecen a partir de la distribución social del poder.

En las sociedades complejas, se verá, el asunto no es simple. Ciento cincuenta años atrás se podí­a afirmar de manera acertada que: «Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna» (Karl Marx, 1848). No obstante, con el correr del siglo veinte, y sobre todo en las últimas décadas, pudimos constar que esta dicotomí­a tení­a sus bemoles.La división entre opresores y oprimidos, considerada en el sentido de la larga duración histórica, generó las fracturas de las sociedades en clases antagónicas (pelí­culas como «Espartaco» o «Sacco y Vanzetti» retratarí­an esas circunstancias). También se reprodujo esa división en el marco de las relaciones colonialistas e imperialistas entre naciones («La batalla de Argelia», «Pelotón»). Pero además, y esto es más claro cuando se lo considera desde la situación social presente, la división entre opresores y oprimidos genera una plétora de enfrentamientos y oposiciones, tales como las de sexo-genero, las raciales, las generacionales, las étnicas (en el confuso panorama de las nacionalidades), las culturales, las religiosas, y también las polí­tico-militares.

En el caos actual de nuestras sociedades, las relaciones de dominación se cruzan, se sobreponen unas a otras, invierten su dirección, se hacen más difusas y engañosas. ¿Quién oprime a quién, desde qué posición dominante, con qué capacidad de legitimar o imponer su dominación? En la actualidad, no parece tan simple definir la «dominación» al modo en que lo propuso Max Weber: «un estado de cosas por el cual una voluntad manifiesta («mandato») del «dominador» o de los «dominadores» influye sobre los actos de otros (del «dominado» o de los «dominados»), de tal suerte que en un grado socialmente relevante estos actos tienen lugar como si los dominados hubieran adoptado por sí­ mismos y como máxima de su obrar el contenido del mandato («obediencia»)». Y lo que sí­ resulta socialmente relevante es que cada vez más el ejercicio de la violencia, sea donde sea que estalle, termina por ser el único indicador claro de las múltiples relaciones entre opresores y oprimidos que persisten de forma más o menos soterrada.

El ciclo, «De opresores y oprimidos», comienza el sábado 22 de octubre con la exhibición del filme «Napoleón» (de Abel Gance, Francia 1927). Continuará los sábados y domingos durante este mes y los próximos.

Seminario – Taller: Juventud y Drogas

Damos inicio el próximo 30 de Setiembre al 6º Encuentro de Cine y Ciencias Humanas, actividad que se prolongará hasta el 22 de Noviembre.

La temática seleccionada para este Seminario – Taller: juventud y drogas, reviste una complejidad mayúscula. El problema está ahí­ y debe ser asumido y abordado por los individuos y por el conjunto social. El cine lo ha explorado en distintas pelí­culas, de las cuales hemos seleccionado algunas para atender los distintos aspectos que identificamos como propios de esta problemática que en nuestro paí­s, en las últimas décadas, ha ido cobrando una mayor preocupación y difusión.

Actuación para cine

Tenemos el agrado de informar que a partir del sábado 10 de setiembre y hasta el mes de noviembre se llevará a cabo el Taller de profundización en Actuación para Cine en la Escuela de Cine Dodecá.

El mismo estará a cargo de Carlos Frasca y se realizará los sábados en el horario de 15.30 hs a 17.30 hs. Por mayor información sobre este curso comunicarse a los teléfonos de la escuela en el horario de la tarde.