Culminamos el repaso de la obra de este importante director francés.
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Con el paso del tiempo, y aunque sin cambiar esencialmente, el cine de Rohmer se ha vuelto menos intelectual, más suelto y espontáneo, con márgenes de improvisación que alcanzaron en «El rayo verde» una probable culminación. «Es mucho más interesante suscitar lo invisible a partir de lo visible, que intentar inútilmente visualizar lo invisible», sostuvo alguna vez el director. A su juicio, la imagen cinematográfica está para mostrar, no para significar: cualquier sentido que se quiera extraer de ella es por añadidura.
En una famosa polémica con Pier Paolo Pasolini, Rohmer pudo defender un cine «de prosa» contra el cine «de poesía» reivindicado por el realizador italiano. La diversidad de posturas implica no solamente discrepancias estéticas, sino más profundamente una radical diferencia en la visión del mundo entre ambos cineastas. Pasolini consideraba que la realidad era horrible, y que el deber del artista era sublimar su horror mediante la poesía para convertirla en belleza. En cambio, Rohmer cree en la belleza del mundo, y que debe descubrirla mediante la cámara. El presente bloque, que continúa una programación iniciada el mes pasado y que proseguirá en el próximo, incluye varias pruebas de ello.
El cine de Eric Rohmer
Este mes comienza una retrospectiva del gran director de la Nouvelle Vague, Eric Rohmer. «Es mucho más interesante suscitar lo invisible a partir de lo visible, que intentar inútilmente visualizar lo invisible», sostuvo alguna vez el director. A su juicio, la imagen cinematográfica está para mostrar, no para significar: cualquier sentido que se quiera extraer de ella es por añadidura.
En una famosa polémica con Pier Paolo Pasolini, Rohmer pudo defender un cine «de prosa» contra el cine «de poesía» reivindicado por el realizador italiano. La diversidad de posturas implicaba no solamente discrepancias estéticas, sino más profundamente una radical diferencia en la visión del mundo entre ambos cineastas. Pasolini consideraba que la realidad era horrible, y que el deber del artista era sublimar su horror mediante la poesía para convertirla en belleza. En cambio, Rohmer cree en la belleza del mundo, y que debe descubrirla mediante la cámara.