Cine: Guerras

Por lo que se sabe, desde la Prehis­to­ria hasta nues­tros dí­as, han exis­tido gue­rras. Nada indica que en el futuro cer­cano (y no tan cer­cano) estas vayan a des­a­pa­re­cer. Por el con­tra­rio, avance tec­no­ló­gico mediante, parecerí­a que por lo menos cua­li­ta­ti­va­mente se han vuelto cada vez más pre­ci­sas en lo que a eli­mi­nar gente se refiere.

Lo bélico, como género cine­ma­to­grá­fico ha sido siem­pre un con­cepto impre­ciso y equí­voco. A veces puede apa­re­cer entre­mez­clado con otros, desde “el his­tó­rico” o “bí­blico” hasta el wes­tern (Gue­rra de Sece­sión o com­bate con los indios), el cine revo­lu­cio­na­rio u otros.

Este ciclo de pelí­culas que pre­sen­ta­mos, abarca un aspecto amplio de enfren­ta­mien­tos y con­flic­tos a lo largo de la his­to­ria. Desde el Japón feu­dal (Trono de San­gre), pasando por la Pri­mera Gue­rra Mun­dial (La vida y nada más), nos con­cen­tra­mos en el pro­grama de este mes en la Gue­rra de Viet­nam (Apo­ca­lip­sis Now y Peca­dos de Gue­rra) man­te­niendo la aten­ción en tiem­pos más leja­nos: la inva­sión napo­leó­nica a Rusia en el S. XIX (La Gue­rra y la Paz) hasta un nuevo pero dife­rente ejem­plo ambien­tado en la Pri­mera Gue­rra Mun­dial (Por la patria).

Las gue­rras no solo pro­vo­can des­truc­ción fí­sica y mate­rial, tam­bién y sobre­todo ani­qui­lan psi­co­ló­gi­ca­mente y degra­dan moral­mente a los hom­bres. A veces, para­dó­ji­ca­mente, la muerte no es lo peor…

El cine de cali­dad lo ha expre­sado con una pecu­liar fuerza expre­siva: la nie­bla y el viento en Trono de san­gre; el hom­bre con­tra sí­ mismo, con­tra su pro­pia natu­ra­leza en La del­gada lí­nea roja; la men­ta­li­dad mili­ta­rista y cuar­te­lera asfi­xiando al ate­rrado joven deser­tor en Por la patria. El ciclo con­ti­nuará los pró­xi­mos meses como tes­ti­mo­nio sim­bó­lico y ale­gato paci­fista con­tra las gue­rras y mons­truo­si­da­des del presente.