Juventud y Rock

Curso de Cine y Socie­dad
Inicio: Vier­nes 7 de agosto

Los jóve­nes rebel­des de los años cin­cuenta que­rían algo dis­tinto: nue­vos víncu­los, nue­vas sen­sa­cio­nes, nue­vos rit­mos. Algo que expre­sara su des­con­tento y su dis­con­for­mi­dad cre­ciente. Algo que con­tri­bu­yera al intento de «sal­tar afuera» del orden esta­ble­cido. Gran parte de todo eso, lo encon­tra­ron en el rock and roll.

thewallMás allá de con­si­de­ra­cio­nes estric­ta­mente musi­ca­les de orden esti­lís­tico, nos interesa des­ta­car que entre el rock y la juven­tud se esta­blece una imbri­ca­ción muy pode­rosa: en un prin­ci­pio como con­tra­cul­tura, luego como sub­cul­tura, inme­dia­ta­mente como insumo lucra­tivo de una indus­tria cul­tu­ral de masas. En la actua­li­dad, la rela­ción entre juven­tud y rock qui­zás no vaya más allá de un sur­tido de esti­los anacró­ni­cos o ucró­ni­cos, aun­que tam­bién podría ser un dis­po­si­tivo de licue­fac­ción de la nueva opa­ci­dad de la juventud.

A tra­vés de las pelí­cu­las esco­gi­das para este curso podre­mos ver cómo, en el correr de las más de cinco déca­das de his­to­ria que tiene el rock, con las varia­cio­nes de los «modos de ser joven» cam­bia­ron los modos de expre­sión musi­cal y sus sig­ni­fi­ca­dos. El rock con­tem­pla­ría y asi­mi­la­ría esos cam­bios. La indus­tria cul­tu­ral y el mer­cado cul­tu­ral de masas tam­bién. Gene­ra­ción tras gene­ra­ción, década tras década, la juven­tud segui­ría bus­cando cami­nos de salida, dispu­tando terreno entre la auten­ti­ci­dad de una expre­sión pro­pia y su coop­ta­ción por parte del sis­tema de la moda. Y el rock segui­ría allí: ten­sando su exis­ten­cia entre la mito­lo­gía y la desilusión.

A fines de los sesenta, la rebel­día con­tra­cul­tu­ral expre­sada por los hip­pies lle­gaba a su cenit en el fes­ti­val de Woods­tock. Enton­ces comen­za­ron a notarse los sig­nos de su ago­ta­miento e insu­fi­cien­cia. La paz y el amor al pró­jimo, el asce­tismo bucó­lico y hedo­nista, la libe­ra­ción sexual y los via­jes psi­co­dé­li­cos, demos­tra­ban ser inefec­ti­vos como antí­do­tos con­tra una socie­dad de con­sumo que, subrep­ti­cia­mente, se infil­traba entre sus rela­cio­nes, pene­trando entre los inters­ti­cios de una con­flic­ti­vi­dad juve­nil nunca resuelta. Para aque­llos jóve­nes que más cla­ra­mente visua­li­za­ron esta situa­ción, pero que ya no podían vol­ver atrás, el camino de la auto­des­truc­ción apa­re­cía como la única salida posi­ble. Era pre­fe­ri­ble «que­marse que apa­garse lentamente».

sidynancySon tres las figu­ras de esta época que con su muerte pasa­rían a la pos­te­ri­dad: Janis Joplin, Jimi Hen­drix y Jim Morri­son. Fue­ron líde­res indis­cu­ti­bles de una gene­ra­ción, por­ta­vo­ces musi­ca­les de una época y de un tiempo donde todo pare­cía posi­ble. Ellos sim­bo­li­za­ron la idea de un viaje sin retorno, última ratio en la pre­ten­sión de una autén­tica salida del sis­tema. Así, tras­cen­diendo sus his­to­rias, en esa direc­ción auto­des­truc­tiva, esos jóve­nes se pro­yec­ta­ron como sím­bo­los de «los que no transaron».

Más tarde, expre­sando otras for­mas de con­flic­ti­vi­dad, repre­sen­tando otras gene­ra­cio­nes y sellando con su muerte la suerte de otros tan­tos movi­mien­tos juve­ni­les, fue­ron otros los líde­res juve­ni­les que toma­ron ese idén­tico camino sin retorno. Cite­mos algu­nos: Sid Vicious que en 1979 marca el fin del movi­miento punk; Luca Pro­dan, en Argen­tina, muere en 1987 indi­cando el declive de un movi­miento under­ground local; por último, Kurt Cobain, cuya muerte en 1994 pone fin a la movida grunge de Seattle.

Pero una gene­ra­ción des­pués, sería evi­dente que ni siquiera la muerte, ensa­yada tal vez como último camino de reden­ción, esta­ría a salvo de los meca­nis­mos de coop­ta­ción sis­té­mica de la con­tra­cul­tura. «Os com­pra­re­mos vues­tros insul­tos, nos pon­dre­mos vues­tras zama­rras asque­ro­sas y sobre ellos crea­re­mos otro impe­rio». Esta lúcida pro­fe­cía de un millo­na­rio cali­for­niano, arros­trada a pro­pó­sito de las revuel­tas sesen­tis­tas, nos sirve para escla­re­cer las pers­pec­ti­vas que tenían las cla­ses domi­nan­tes de las socie­da­des del capi­ta­lismo tar­dío. Pers­pec­ti­vas que luego, ten­den­cial­mente, se con­so­li­da­rían como estra­te­gia y prác­tica de la indus­tria cul­tu­ral, lle­gando a lími­tes ni siquiera ima­gi­na­bles para ese pro­feta de la coop­ta­ción sis­té­mica de la con­tra­cul­tura. Tam­bién la muerte de los ídolos resultó una buena mercancía.

¿Cómo podría reac­cio­nar la juven­tud actual frente a esta cerra­zón de pers­pec­ti­vas? ¿Cómo podría evo­lu­cio­nar el rock luego de este tor­tuoso camino? ¿En qué que­da­ría aque­lla pode­rosa imbri­ca­ción entre la juven­tud y el rock?

Las cla­ses ten­drán lugar los vier­nes a las 19hs. y los fil­mes se exhi­ben los vier­nes a las 20:30hs de acuerdo con la pro­gra­ma­ción de Dodecá.