Una historia de la juventud a través del cine

La juven­tud es una categorí­a his­tó­rica, esto es: no siem­pre exis­tió una juven­tud tal como hoy la iden­ti­fi­ca­mos. En algu­nas épocas y en algu­nas for­ma­cio­nes socia­les, fue difí­cil dis­tin­guir la juven­tud como un sujeto real. De la infan­cia, sin mediar perí­odos de tran­si­ción, se pasaba direc­ta­mente a la vida adulta.

La emer­gen­cia de la juven­tud se debe a un desa­rro­llo his­tó­rico de la socie­dad, de la cul­tura, de los pode­res, los sabe­res y las repre­sen­ta­cio­nes ideo­ló­gi­cas. Pero esta emer­gen­cia tam­bién res­ponde a un desa­rro­llo de la con­flic­ti­vi­dad de los indi­vi­duos, desa­rro­llo de las ten­sio­nes que atra­vie­san sus for­mas de sen­tir, pen­sar, rela­cio­narse, vivir. Y esto es lo que per­mite que haya una his­to­ria de la juventud.

A media­dos del siglo veinte, cuando la socie­dad y la cul­tura se con­so­li­da­ron como fenó­me­nos de masas, la juven­tud quedó esta­ble­cida como un grupo social par­ti­cu­lar, como una categorí­a cul­tu­ral especí­fica, como una etapa evo­lu­tiva espe­cial en el desa­rro­llo de la per­so­na­li­dad del indi­vi­duo. Y es a par­tir de este perí­odo que podre­mos estu­diar la his­to­ria de la juven­tud a tra­vés del cine, apre­ciando sus modos de con­fi­gu­rarse como sujeto social.

En el último medio siglo, los cam­bios en las acti­tu­des y con­duc­tas tí­picas de los jóve­nes han sido muy mar­ca­dos. El trán­sito desde un con­for­mismo casi auto­má­tico (en los años cua­renta y cin­cuenta) a una rebeldí­a casi natu­ral (en los sesenta), para vol­ver a las esce­nas de apatí­a y des­mo­vi­li­za­ción de la juven­tud (en los ochenta), o a su incer­ti­dum­bre y opa­ci­dad (en los noventa y en la época actual), alentó que algu­nos teó­ri­cos socia­les dis­cu­tie­ran seria­mente la posi­bi­li­dad de atri­buir algo dis­tin­tivo a la juven­tud, lle­gando a afir­mar que “la juven­tud sólo es una palabra”.

En este curso, ana­li­zando e inter­pre­tando pelí­culas emble­má­ti­cas para los jóve­nes de dis­tin­tas épocas y luga­res, mos­tra­re­mos que la juven­tud es más que una pala­bra: es una his­to­ria plena de valo­res y sig­ni­fi­ca­dos, y tam­bién un desafí­o vital para los indi­vi­duos y las sociedades