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Gloria Armas: “Así como cada técnica nos aporta algo, también sucede con los artistas”

C. Vignolo: “El dolor, como el arte, me vuelve loca”

La exposición “sujeto omitido” de C. Vignolo, que permanecerá en Sala Dodecá hasta fin de año, es, según la propia artista, una lucha dialéctica del cuerpo como posibilidad y limitación al mismo tiempo.

Has trabajado con diferentes lenguajes como la escultura, la fotografía, la performance o las instalaciones. ¿Qué es lo que se mantiene como hilo conductor a lo largo de tu obra, más allá de estos cambios de soporte?

Es una pregunta muy interesante y me encantaría poder responderla con cierto grado de certeza, pero te estaría mintiendo. Creo que eso lo podré saber en 50 años. Tan encima de los hechos en muy difícil verlo. Si me apretás te diría que soy yo, como individuo, el hilo conductor de mi trabajo. Pero han de haber muchas otras cosas, contextuales, sociales, históricas, referidas a las condiciones materiales del trabajo, y a mis condiciones personales, emocionales y físicas.

¿Hay algo de exploración e investigación en esta variación? ¿Qué lugar tiene la investigación en el arte?

Mario Sagradini me dijo una vez que los artistas visuales tenemos que estar siempre inventándonos el piano. Los músicos componen para piano, u otro instrumento o formación orquestal. Y crean con sonido dentro de esas posibilidades. El arte como territorio de producción simbólica, desde mi multidisciplina, es bien diferente. No tengo un instrumento. Compongo, sí. Investigo los soportes y las obras, paralelamente. La investigación es aplicando el sistema de ensayo y error. Hay cosas que me calzan y cosas que me hacen ruido. Si no hace ruido anda bien. O trabajo sólo con ruidos y silencios. Forma y contenido son intercambiables, de alguna manera.
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La muestra de Santiago Achugar Díaz en Brecha

El crítico de arte Thiago Rocca visitó la muestra de Santiago Achugar Díaz y realizó una nota para el Semanario Brecha. La muestra se puede ver en Sala Dodecá hasta el 28 de octubre los lunes, miércoles y viernes de 14:30 a 22:00 hs., los martes de 18:30 a 21:30 hs. y los sábados de 13 a 18:30 hs.

“Mucho color, empaste, grafías y figuras elementales que se entreveran, que se atraviesan. Círculos. Remolinos. Trapecios. Formas alargadas y oblongas, como gotas por caer. Hay un pájaro contenido en una de ellas, envuelto en colores de fuego y de hielo. No hay predominio de un color: la paleta es profusa, se anuda y se suelta, sorprende”, escribió Rocca.

Para leer la reseña completa haga click aquí.

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Para leer el texto de Alicia Haber a propósito de la obra de Santiago Achugar Díaz haga click aquí.

 

 

Nuevo curso: “La utopía de la feminización en el cine”

El curso, que comenzará el 18 de agosto y se extenderá, con exhibiciones y análisis de películas los viernes y sábados, hasta el 27 de octubre, fue seleccionado en formato ponencia para el VIII Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado: Los cuerpos del placer y el deseo”, que se llevará a cabo del 17 al 20 de octubre en Ciudad de México.

“Los espacios, sean físicos o simbólicos, están atravesados por los cuerpos, los deseos, las actitudes, los discursos; es decir, producen unos imaginarios llenos de simbolismos, poder y significados diferenciados genéricamente. Diferencias que muchas veces posibilitan el control de los hombres sobre estos espacios, al masculinizarlos. Pero que otras veces son lugares donde las mujeres ejercen sus estrategias de resistencia y transgresión, a través de sus prácticas cotidianas” (Constant y Jiménez García, 2017). El cine, como manifestación artística de primer orden, no es ajeno a este proceso de masculinización y posterior resistencia por parte de las mujeres y, por ello mismo, proporciona la herramienta idónea para reconstruir históricamente la representación de esta dicotomía dominante-dominado y su eventual réplica en espacios y tiempos feminizados.

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La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013)

El curso consiste en evaluar críticamente los diferentes aspectos que involucra la construcción de estos espacios cinematográficos masculinizados de control junto a las posibilidades “reales” que tienen las mujeres —particularmente las jóvenes— de (re)construir en ellos una nueva sensibilidad al transformarlos en instancias creativas de transgresión. Para sustentar el análisis de cada ítem que problematiza la cuestión hemos seleccionado un par de películas representativas. Seguir leyendo

Raquel Barboza: “El punto de partida es un juego con la pluma”

Raquel Barboza conversó sobre el papel crucial que juega la obra del escritor Felisberto Hernández en la muestra “Las lámparas que nadie encendía“, que expondrá en Sala Dodecá hasta el sábado 9 de septiembre y que se puede visitar los lunes, miércoles y viernes de 14:30 a 22:00 hs, los martes de 18:30 a 21:30 hs., y los sábados de 10:30 a 18:30 hs.

Dado que la muestra busca en cierta forma recrear el imaginario de Felisberto Hernández, ¿cuál es el principal desafío de llevar las imágenes escritas al dibujo?

El desafío consiste en establecer un vínculo genuino entre dos formas expresivas, en este caso la literatura y el dibujo. No como una mera referencia visual de lo que se está contando sino como posibilidad de interpretar ciertas zonas del texto. Ellas me permiten capturar gráficamente la atmósfera creada por la escritura de Felisberto Hernández; a veces, de golpe, se llega a la abstracción.

El dibujo resultante no se amalgama con el texto sino que interpreta inventando espontáneamente pero “inspirado”.

¿Qué fue lo que más te interesó de la obra de Felisberto a la hora de pensar en una muestra inspirada en él?

Es una obra que sin abandonar lo real y con un léxico caracterizado por la sencillez es capaz de crear atmósferas sofocantes, surrealistas por la combinación de situaciones insólitas que pueden conducir tanto a lo sutilmente humorístico, a lo patético o a lo trágico como ocurre en “El balcón” y las innumerables sombrillas de colores.

Asimismo es una fuente de ideas para la comprensión del arte. También su manera de estar en el mundo desde su subjetividad expresada a través de sus recuerdos y de su permanente mirada hacia adentro. Esto le permite una creación abierta al infinito que por momentos desplaza lo racional. Es un asunto muy interesante para trasladar al mundo de la creación plástica. Seguir leyendo

El glam: Velvet Goldmine

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (UPF)

No sólo a través de la violencia fue posible potenciar el carácter rebelde de un mecanismo de adaptación que había entrado en crisis a comienzos de los 70.

El año 1972 había traído consigo la eclosión del glitter rock, que liberó fuerzas sexuales tan poderosas como las desatadas por la explosión pop británica de 1964. A través del glitter rock, o glam, las estrellas de rock masculinas cruzaron la frontera de los sexos, copiando la indumentaria y el estilo de las figuras del cine y el teatro camp de los años treinta (…) Subidos a la cresta de una ola creativa puesta en marcha por el recién aparecido movimiento de liberación gay, los adeptos del glitter —fueran heterosexuales u homosexuales— se ataviaban con joyas, maquillaje, zapatos de plataforma de tacón alto y atuendos de lentejuelas (…) Ejemplificado en Inglaterra por David Bowie , con su álbum de 1971 Hunky Dory y el éxito “Changes”, y en los Estados Unidos por Alice Cooper, que acababa de sacar su álbum Killer, el glitter rock cambió el look y el sonido del rock, abriendo las puertas de par en par a toda una serie de grupos y movimientos nuevos (1).

La revolución sexual de los años 60 no sólo fue una revolución de carácter sustancialmente heterosexual sino que, en buena medida, tenía sus aspectos misóginos y homofóbicos. La androginia del glam —liderada ahora por el carisma de Bowie y su aspecto convincentemente bisexual— será el insumo proyectivo (+) determinante para que se procese esa radicalización de un mecanismo de adaptación rebelde que mostraba ya signos más que claros de agotamiento. Seguir leyendo