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Cecilia Mattos

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  1. Waldo 24 posts

    Waldo
    El diario "El País" publicó esta nota:

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    2/08/2005 | EL PAIS | Tercera Seccion | Página 4

    Sutil e inquietante universo plástico
    CECILIA MATTOS Y SUS ACUARELAS EN CENTRO CULTURAL DODECA

    Critica | Alicia Haber

    Poesias y acuarelas
    Exposición de Cecilia Mattos en Dodecá
    Días miércoles a domingo de 18 a 22 hs.
    Abierta hasta el 13 de agosto.


    En la pared se leen muchas frases poéticas. "Mujer que deja a la vista sus raíces dirá algo más sin decir más nada. Si cae (como de un muro una niña en el salto del juego) quedará olor a alas quemadas, Toda flor lleva la memoria del árbol en el pétalo. Y una isla en la raíz. Todo hueso tiene un ala oculta". Estos son algunos de los textos que surgieron de la pluma de la escritora Mariella Nigro al ver las sentidas imágenes de pequeño formato de Cecilia Mattos. Pero los textos no son explicativos ni se asocian en forma lineal a la imagen. El planteo es muy interesante porque se puede jugar en asociación libre y el espectador está habilitado para buscar metáforas propias. Los textos y la imagen carecen de atadura unívoca. Nigro ha respondido al desafío del estímulo visual sin quedar constreñida por el significado literal de la imagen. Ha volado a partir de ella y deja volar al espectador.

    El motivo son unas acuarelas. Cecilia Mattos explica "surgieron en las tardes de verano y otoño del 2004. El campo permite manejar los tiempos: preparar una hoja, disfrutar mezclando los colores sobre una mancha húmeda, deslizar el agua y esperar que seque, observar y empezar de nuevo. Cada fin de semana el mismo rito. Rodeada de la Sierra de las Animas y del silencio, ponerme a trabajar en mi mesa de dibujo. De esa forma y sin un guión premeditado fue surgiendo una historia en imágenes, con sus personajes y escenarios. Este proceso llevó varios meses. Al dar por terminada la serie, consideré que merecía un texto que las uniera y Mariella Nigro, amiga y poeta, fue la encargada de hacerlo. El resultado fue sorprendente. La poesía caló de tal forma en la imagen, que creó una nueva dimensión de la obra. Una nueva obra".

    Esa es la que se exhibe en el Centro Dodecá, una sala muy indicada para la producción intimista. A partir de esta experiencia ahora espera un libro que contendrá esas imágenes y esos textos diseñado por Lucía Pittaluga. Seguramente será lo que promete porque la exhibición ya prueba que ésta es "una celebración de acuarelas y palabras".

    Cecilia Mattos sigue explorando sus dotes de colorista y pintora, esta vez aumentando el caudal de la asociación entre paisajes uruguayos muy sentidos por la artista, quien es a la vez mujer urbana y mujer asociada desde su infancia a lo rural. El mundo de la niñez aparece mentado más de una vez, así como el de los cuentos. La memoria, la capacidad de anamnesis siempre está presente en la obra de Mattos. Una flor hipertrofiada en el espacio muestra la realidad mirada desde la perspectiva infantil. Un solitario muñeco, que existe y está presente en la exhibición, está allí al lado, testigo mudo de la realidad de una niña. La obra tiene un sinfín de colores y habla del mundo del cuento. Con pinceladas sueltas y expresionistas, la artista recrea en otra acuarela el paisaje que conoce tan bien pero el muñeco, esta vez grande como en los relatos de la niñez, se agiganta en el horizonte. Prima la imaginación. Una figura, tal vez la niña que fue Mattos, tal vez alguien en el "país de las maravillas" está en el interior de un dormitorio. Se ve sólo la mitad inferior de su cuerpo, sus medias y zapatos, su pollera, y la imagen encantadora no deja de ser a la vez inquietante.

    En esta ocasión Mattos opta, en este mundo de bullicio y explosiones, de grandes espectáculos, por lo más subjetivo dicho en voz baja, hecho para mirar detenidamente y de muy cerca, de tal manera que su intimidad y la del espectador se vinculen de manera sutil.

    La artista demuestra una vez más que no cesa de experimentar e investigar, que se mueve con soltura tanto en formatos grandes como en pequeños, que puede abordar sin problemas soportes variados y que tiene todo el oficio y la capacidad creativa para abarcar desde las tonalidades más bajas de otras series a las más altas y jugosas como prueba esta vez. Es una artista multifacética que no se duerme en los laureles.

    Vale la pena acercarse a Dodecá de miércoles a domingo de 18 a 22 hs. y ver esta demostración de talento que estará abierta hasta el 13 de agosto.

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    En www.dodeca.org.uy/exposiciones van a encontrar la página de esta exposición.
  2. Germán Miembro27 posts

    German
    Y en BRECHA (Suplemento EL OCHO), el 29/07/2005, Tatiana Oroño escribió esta nota:

    El inquietante rastro rojo
    Acuarelas de Cecilia Mattos


    Las acuarelas, colores disueltos en agua, han sido tradicionalmente empleadas en el boceto o la libreta de apuntes. Como es consabido en la práctica infantil, resultan un medio apropiado para la recuperación de espacios míticos del pasado personal a través de la calidad evanescente de las imágenes, pero sobre todo de las atmósferas que éstas posibilitan.


    Sus transparencias y veladuras, manchas abigarradas y expansiones difusas hacen propicia la multiplicidad de lecturas que propone el imaginario visual desplegado con soltura de pincel y porfía de motivos por Cecilia Mattos a través de 22 hojas de papel texturado acompañadas de otros tantos textos poéticos al pie.* â??Al pasado sólo puede retenérsele en cuanto imagen que relampagueaâ??, escribió alguna vez Walter Benjamin. Estas imágenes, aguadas, en corrimiento irregular de opuestos, gamas de análogos que se funden y esfuman, sugieren el toque instantáneo y el espectro de luz dejando ver sólo lo entrevisto, la imagen en fuga en espacios de ensueño.
    A primera vista la atmósfera que envuelve estas acuarelas expuestas en Dodecá, en el grado cero de la sencillez de montaje, es el candor. Pero la escritura de Mariella Nigro que acompaña cada una de las hojas, futuras páginas de un libro en contrapunto, propone otra dimensión de lectura. Su voz hace ingresar configuraciones arquetípicas, el arcano de la alquimia: tierra, aire, agua, fuego. La imagen inofensiva del conejo de juguete, participante de toda la serie y protagonista de las primeras secuencias, es reinscrita por mediación de la palabra en contextos de augurio y predestinación que trazan nuevas e inquietantes figuras: â??El mundo es una pira/ y hay un agua de lágrimas/ que no puede evitarloâ??// â??Si cae/ (como de un muro una niña/ en el salto del juego)/ quedará olor a alas/ quemadasâ??// â??Dijo algo, pero quemó las palabras, como un poetaâ??.
    Explica Mattos: â??Rodeada de la Sierra de las ánimas y del silencio fue surgiendo esta historia en imágenes. Al dar por terminada la serie consideré que merecía un texto que las uniera y Mariella Nigro, amiga y poeta, fue la encargada de hacerlo. La poesía caló de tal forma la imagen, que creó una nueva dimensión de la obraâ??.
    Las acuarelas por sí mismas ya constituyen una obra de varias dimensiones. La citada â??historia en imágenesâ?? consta de una secuencia de presentación del muñeco en trayectoria tanto favorable como desfavorecida por escenarios de naturaleza e interiores. Bien ocupa un primer plano en potente comunión con los elementos exteriores como es sorprendido arrumbado en un rincón. En el segundo cuadro del recorrido el personaje aparece tumbado en un bote de bordes, o labios, rosas. La perspectiva perpendicular dibuja el contorno, en huso, que encierra la figura en reposo. El sugerido contorno de la vulva. Asistimos a una â??historiaâ?? que no es, solamente, lineal. Aunque pueda leerse en sucesión como la historia/memoria de una niña, la niña y su juguete, en la evocación de la artista. Pero no hay tan sólo decurso lineal para esta retrospección lírica, por más que el curso del río constituya casi un leitmotiv en el paisaje representado, y todo río represente el flujo de la sucesión. Porque hay una poética de las formas que sugiere insólitas aproximaciones es que no hay linealidad, unilateralidad de lectura, sino â??historiaâ?? visual arborescente, múltiple. Acaso su motivo más reconocible sea el rastro rojizo o netamente rojo que engarza distintos planos de color o de realidad representada en un mismo cuadro, e incluso desborda inquietante, con estallidos y latencias, a la serie completa.
    El punto clave de articulación de ésta aparece con el dibujo de medio cuerpo de niña con fondo de larga falda de rosas, a sus espaldas. El corte de cintura para abajo de ambos cuerpos incita a suponer otros cortes temporales o generacionales. Cortes o pérdidas que parecen compensarse por la proximidad bienhechora del mayorazgo femenino señalado por la florida, y opulenta, pollera. â??Mujer que deja a la vista sus raíces/ dirá algo más sin decir más nadaâ??, escribe Nigro.
    La morosa secuencia de imágenes es intervenida por la instalación, disimulada en un ángulo lateral de la sala, de un bote de las proporciones de un moisés conteniendo un conejo de retazos de cuero, opaco, cosido con rústicas puntadas. El hallazgo significa, para quien lo advierta, un nuevo e inesperado corte en la â??confusa bellezaâ?? visitada.

    Tatiana Oroño

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