Otros artículos sobre Alejandro Ventura

Nuevo curso: “La utopía de la feminización en el cine”

El curso, que comenzará el 18 de agosto y se extenderá, con exhibiciones y análisis de películas los viernes y sábados, hasta el 27 de octubre, fue seleccionado en formato ponencia para el VIII Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado: Los cuerpos del placer y el deseo”, que se llevará a cabo del 17 al 20 de octubre en Ciudad de México.

“Los espacios, sean físicos o simbólicos, están atravesados por los cuerpos, los deseos, las actitudes, los discursos; es decir, producen unos imaginarios llenos de simbolismos, poder y significados diferenciados genéricamente. Diferencias que muchas veces posibilitan el control de los hombres sobre estos espacios, al masculinizarlos. Pero que otras veces son lugares donde las mujeres ejercen sus estrategias de resistencia y transgresión, a través de sus prácticas cotidianas” (Constant y Jiménez García, 2017). El cine, como manifestación artística de primer orden, no es ajeno a este proceso de masculinización y posterior resistencia por parte de las mujeres y, por ello mismo, proporciona la herramienta idónea para reconstruir históricamente la representación de esta dicotomía dominante-dominado y su eventual réplica en espacios y tiempos feminizados.

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La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche, 2013)

El curso consiste en evaluar críticamente los diferentes aspectos que involucra la construcción de estos espacios cinematográficos masculinizados de control junto a las posibilidades “reales” que tienen las mujeres —particularmente las jóvenes— de (re)construir en ellos una nueva sensibilidad al transformarlos en instancias creativas de transgresión. Para sustentar el análisis de cada ítem que problematiza la cuestión hemos seleccionado un par de películas representativas. Seguir leyendo

El grunge en Last Days

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (UPF)

El grunge, que surge a fines de los 80 en el noroeste de Estados Unidos (Seattle), es un movimiento que combinaba el nihilismo del mecanismo rebelde punk de los 70 con el desencanto del conformismo apático de los 80. El grunge es un buen ejemplo de pastiche posmoderno, de “hibridación” (1) de mecanismos que tienen sentidos proyectivos totalmente diferentes. El efecto de esta tensión proyectiva es la construcción de un mecanismo de adaptación inestable, contradictorio y con serias dificultades para poder estabilizarse y lograr un equilibrio emocional y actitudinal. Su estilo visual era un corolario de esta articulación inestable: una mezcla de la estética punk con la ropa típica de la helada región, como las camisas de franela o de “leñador”. Pero la verdadera expresión del movimiento se daba en sus
expresiones musicales, donde se combinaba, en una misma canción, melodías introspectivas calmas de base new wave, con pasajes violentos de impronta punk.

Kurt Cobain —líder de la banda Nirvana— fue uno de los protagonistas fundamentales del grunge. En él se condensan estas características contradictorias básicas del movimiento que lo conducen rápidamente a un mecanismo de adaptación autodestructivo, y finalmente a la muerte (fue encontrado muerto en su casa de un disparo en la cabeza). Los cambios continuos en su estado de ánimo; la alternancia de momentos de encierro en sí mismo con explosiones imprevistas; el aborrecer la fama pero, a su vez, no querer rehabilitarse por el uso de heroína por miedo a perder popularidad: todos ellos son indicadores elocuentes de esta ambivalencia y desequilibrio producto de un mecanismo profundamente inestable. Seguir leyendo