Detalle

Expone: Lacy Duarte

Inau­gu­ra­ción: 21 de marzo.
La mues­tra se podrá visi­tar en el hora­rio de miér­co­les a domin­gos entre 18 y 22 hs. y per­ma­ne­cerá hasta el 13 de mayo de 2006.

Los sig­nos de lo atá­vico. El deta­lle supone una situa­ción cir­cuns­tan­cial, un por­me­nor; tam­bién un gesto de ama­bi­li­dad de alguien hacia un pró­jimo; asi­mismo una dedi­ca­ción a lo que no está en el cen­tro, a lo que queda fuera de foco, lo que se puede extra­po­lar. Sobre todo, un mirar por par­tes, por amor a lo apa­ren­te­mente oculto o no visua­li­za­ble, por curio­si­dad hacia algo late­ral que resulta central.

Por ejem­plo, los peda­ci­tos de figu­ras y men­sa­jes visua­les que con encaje, pun­ti­llas, papel y tinta pue­den orga­ni­zarse aden­tro del domés­tico volu­men de una cajita rús­tica; o sino, otros res­tos, de tex­tu­ras y géne­ros reales que con­ver­gen en una gran super­fi­cie plana y, pun­tada a pun­tada, levan­tan la ima­gen de un cuerpo a par­tir de una espe­cie de molde que es, a su vez, cita y des­tino del cuerpo feme­nino. O la eva­nes­cente cama que flota en un espa­cio vací­o fuer­te­mente ase­diado por el óleo que lo llena y que define la cama y los posi­bles cuer­pos y todos los des­pren­di­mien­tos que se pro­du­cen en luga­res cerra­dos, donde tam­bién apa­re­cen caba­lli­tos de madera, una muñe­quita casi moni­gote, un ani­ma­lito fugaz.

Muchos dimi­nu­ti­vos con­voca la obra plás­tica de Lacy Duarte, al vol­ver una y otra vez a las figu­ras arquetí­picas de su infan­cia en el campo de Salto, de la que salen los sig­nos de lo pequeño: el deta­lle sobre lo atá­vico. Desa­fiando apa­rien­cias de sen­ci­llez y de inge­nui­dad, Lacy ela­bora desde el trabajadí­simo color, las esti­li­za­das for­mas rús­ti­cas y los ama­sa­dos ele­men­tos √¢‚í‡Â¨â‰ˆí¬natu­ra­les√í˜Â¬í¸Â¬Î©?, un com­plejo mundo que repite, rí­tmicamente, las pre­sen­cias cons­tan­tes de la infan­cia rural. Llega, con ellas, a la abs­trac­ción; y vuelve a ini­ciar, cada vez, el ciclo de las pre­sen­cias del recuerdo.

Ali­cia Migdal