Polémicas 4: Presos

Vivi­mos en socie­da­des donde pocos ganan y muchos pier­den. En Uru­guay, en los últi­mos tiem­pos, cada vez son más los que pier­den, a tal punto que, viviendo situa­cio­nes deses­pe­ra­das, muchos de estos per­de­do­res no tie­nen otra opción que delin­quir para poder acce­der a aque­llo que la socie­dad les niega. Así­ aumen­tan los deli­tos y la inse­gu­ri­dad en las calles. Lo que comienza siendo una acción deses­pe­rada, a menudo, cul­mina con la inte­gra­ción de la per­sona que delin­que en redes de delin­cuen­cia pro­fe­sio­nal. Ante esta reali­dad, hemos de acep­tar que las cár­ce­les han sido una mala res­puesta de parte del sis­tema, pues la pobla­ción car­ce­la­ria crece y tam­bién los delitos.

A nivel mun­dial, cada 2000 habi­tan­tes hay uno preso. Si esa pro­por­ción se cum­pliera para Uru­guay, deberí­an haber 1500 pre­sos. Pero hoy tene­mos una pobla­ción car­ce­la­ria de casi 7000 per­so­nas, con el agra­vante que la mayorí­a son jóve­nes y pobres, per­de­do­res entre los per­de­do­res, viviendo al lí­mite de lo que la dig­ni­dad humana puede tolerar.

La situa­ción car­ce­la­ria es uno de los desafí­os más impor­tan­tes que habrá de asu­mir el nuevo gobierno. Las cár­ce­les, a su modo, son una marca y un estigma para quie­nes pasan por allí­. Lo son por las con­di­cio­nes inhu­ma­nas en las que viven mien­tras cum­plen sus penas: el haci­na­miento, la vio­len­cia fí­sica y psí­quica, la insa­lu­bri­dad y el seden­ta­rismo. Todo lo cual, a la corta o a la larga detona en sui­ci­dios, agre­sio­nes mutuas o amo­ti­na­mien­tos. Pero las cár­ce­les ade­más, son un estigma por la carga que les queda a los pre­sos cuando son libe­ra­dos: difi­cul­ta­des para su rein­te­gra­ción a la comu­ni­dad, apatí­a para abor­dar nue­vos empren­di­mien­tos, dete­rioro de los ví­nculos fami­lia­res y socia­les, gene­ra­ción de ví­nculos y com­pro­mi­sos con las redes de delincuencia.

No es posi­ble desen­ten­derse de esta situa­ción y mirar para otro lado, olvi­dar que los pre­sos están allí­ y luego cuando se pro­du­cen las situa­cio­nes crí­ticas como son los moti­nes, (muchos de ellos fabri­ca­dos), con muer­tos, heri­dos y rehe­nes, sen­tirse cul­pa­bles, impo­ten­tes ante el juego de aque­llos que mani­pu­lando el legí­timo temor de toda la pobla­ción lo usan como fac­tor de pro­vo­ca­ción y des­es­ta­bi­li­za­ción política.

La dis­yun­tiva es de hie­rro: o bien las cár­ce­les se con­vier­ten en un cen­tro reedu­ca­tivo para recu­pe­rar al preso por sus fal­tas come­ti­das con­tra el cuerpo social o, por el con­tra­rio, se con­so­li­dan defi­ni­ti­va­mente como un ámbito donde se repro­duce, se fija y mul­ti­plica la mar­gi­na­ción social y cul­tu­ral. Esto último implicarí­a, sin dudas, que nues­tras socie­da­des segui­rán siendo para siem­pre una máquina de exclu­sión y encie­rro para sus habi­tan­tes. Para deba­tir estos temas pro­po­ne­mos esta cuarta polé­mica en Dodecá. Hemos selec­cio­nado pelí­culas que nos per­mi­ten acer­car­nos a la pro­ble­má­tica de los pre­sos y hemos bus­cado con­for­mar un panel que nos per­mite refle­xio­nar sin pre­jui­cios sobre este tema tan difí­cil y tan urgente.

Aper­tura: Minis­tro del Inte­rior, Dr. José Dí­az.
miér­co­les 18 de mayo, 19:30 hs.

Panel: Dr. Gui­llermo Payssé - SERPAJ, Dr. Soc. Eduardo Morás - UDELAR, Dr. Aldo Martí­n - Cáte­dra libre de ética y dere­chos huma­nos - UDELAR
mar­tes 21 de junio, 19:30 hs.

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