Editorial de agosto

La polé­mica que orga­ni­za­mos sobre cine, polí­tica y corrup­ción des­pertó un inusi­tado inte­rés por parte de los medios de comu­ni­ca­ción, moti­vando una serie de entre­vis­tas. Nos interesa refe­rir­nos espe­cial­mente a la que nos rea­li­zara Ser­gio Puglia, el mar­tes 15 de julio en su pro­grama de Canal 5, “tveo a dia­rio”, res­ca­tando de ella la com­pren­sión y el reco­no­ci­miento que el con­duc­tor del pro­grama hiciera de nues­tra acti­vi­dad como Cen­tro Cul­tu­ral. En un pasaje de la entre­vista, con la vehe­men­cia que lo carac­te­riza en sus afir­ma­cio­nes, Puglia se refi­rió a la pro­ble­má­tica rela­ción entre demo­cra­cia, polí­tica y corrup­ción. Muy espe­cial­mente afirmó la impor­tan­cia de que un Cen­tro Cul­tu­ral tra­tase este tema, y dijo:

“tene­mos que dejar de hablar de la demo­cra­cia bal­co­neán­dola y real­mente ejer­cer la demo­cra­cia. Si nos que­da­mos sen­ta­dos en casa diciendo: tene­mos que medir, bueno, ¿quién mide con la misma vara a quién? ¿Quié­nes son los que miden?… ¡Noso­tros mis­mos! Por eso me parece genial lo que está haciendo Dodecá. Y cuando se les pre­gunta por qué un Cen­tro Cul­tu­ral habla de polí­tica, la res­puesta es: ¡por­que la polí­tica es cul­tura! Está intrí­nsecamente en el hom­bre. Y la corrup­ción tam­bién está en el ser polí­tico, forma parte de su iden­ti­dad y de su cul­tura. Así­ que un Cen­tro Cul­tu­ral tiene que hacer aná­li­sis, por­que si no, no es un Cen­tro Cultural”.

De ese modo, Puglia reafirmó lo que qui­si­mos plan­tear en el edi­to­rial de nues­tro último boletí­n, cuando men­cio­ná­ba­mos lo injus­ti­fi­ca­ble de sepa­rar y divor­ciar las acti­vi­da­des cul­tu­ra­les y polí­ticas. Lo nove­doso, en su recep­ti­vi­dad de nues­tra pro­puesta, fue esa afir­ma­ción tajante res­pecto de lo que podrí­a enten­derse como un cri­te­rio de demar­ca­ción: un Cen­tro Cul­tu­ral que no hace aná­li­sis polí­ticos no es un Cen­tro Cul­tu­ral.