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Nuevo curso: “La utopía de la feminización en el cine”

El grunge en Last Days

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (UPF)

El grunge, que surge a fines de los 80 en el noroeste de Estados Unidos (Seattle), es un movimiento que combinaba el nihilismo del mecanismo rebelde punk de los 70 con el desencanto del conformismo apático de los 80. El grunge es un buen ejemplo de pastiche posmoderno, de “hibridación” (1) de mecanismos que tienen sentidos proyectivos totalmente diferentes. El efecto de esta tensión proyectiva es la construcción de un mecanismo de adaptación inestable, contradictorio y con serias dificultades para poder estabilizarse y lograr un equilibrio emocional y actitudinal. Su estilo visual era un corolario de esta articulación inestable: una mezcla de la estética punk con la ropa típica de la helada región, como las camisas de franela o de “leñador”. Pero la verdadera expresión del movimiento se daba en sus
expresiones musicales, donde se combinaba, en una misma canción, melodías introspectivas calmas de base new wave, con pasajes violentos de impronta punk.

Kurt Cobain —líder de la banda Nirvana— fue uno de los protagonistas fundamentales del grunge. En él se condensan estas características contradictorias básicas del movimiento que lo conducen rápidamente a un mecanismo de adaptación autodestructivo, y finalmente a la muerte (fue encontrado muerto en su casa de un disparo en la cabeza). Los cambios continuos en su estado de ánimo; la alternancia de momentos de encierro en sí mismo con explosiones imprevistas; el aborrecer la fama pero, a su vez, no querer rehabilitarse por el uso de heroína por miedo a perder popularidad: todos ellos son indicadores elocuentes de esta ambivalencia y desequilibrio producto de un mecanismo profundamente inestable. Seguir leyendo

Raquel Barboza: “El punto de partida es un juego con la pluma”

Raquel Barboza conversó sobre el papel crucial que juega la obra del escritor Felisberto Hernández en la muestra “Las lámparas que nadie encendía“, que expondrá en Sala Dodecá hasta el sábado 9 de septiembre y que se puede visitar los lunes, miércoles y viernes de 14:30 a 22:00 hs, los martes de 18:30 a 21:30 hs., y los sábados de 10:30 a 18:30 hs.

Dado que la muestra busca en cierta forma recrear el imaginario de Felisberto Hernández, ¿cuál es el principal desafío de llevar las imágenes escritas al dibujo?

El desafío consiste en establecer un vínculo genuino entre dos formas expresivas, en este caso la literatura y el dibujo. No como una mera referencia visual de lo que se está contando sino como posibilidad de interpretar ciertas zonas del texto. Ellas me permiten capturar gráficamente la atmósfera creada por la escritura de Felisberto Hernández; a veces, de golpe, se llega a la abstracción.

El dibujo resultante no se amalgama con el texto sino que interpreta inventando espontáneamente pero “inspirado”.

¿Qué fue lo que más te interesó de la obra de Felisberto a la hora de pensar en una muestra inspirada en él?

Es una obra que sin abandonar lo real y con un léxico caracterizado por la sencillez es capaz de crear atmósferas sofocantes, surrealistas por la combinación de situaciones insólitas que pueden conducir tanto a lo sutilmente humorístico, a lo patético o a lo trágico como ocurre en “El balcón” y las innumerables sombrillas de colores.

Asimismo es una fuente de ideas para la comprensión del arte. También su manera de estar en el mundo desde su subjetividad expresada a través de sus recuerdos y de su permanente mirada hacia adentro. Esto le permite una creación abierta al infinito que por momentos desplaza lo racional. Es un asunto muy interesante para trasladar al mundo de la creación plástica. Seguir leyendo

El glam: Velvet Goldmine

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (UPF)

No sólo a través de la violencia fue posible potenciar el carácter rebelde de un mecanismo de adaptación que había entrado en crisis a comienzos de los 70.

El año 1972 había traído consigo la eclosión del glitter rock, que liberó fuerzas sexuales tan poderosas como las desatadas por la explosión pop británica de 1964. A través del glitter rock, o glam, las estrellas de rock masculinas cruzaron la frontera de los sexos, copiando la indumentaria y el estilo de las figuras del cine y el teatro camp de los años treinta (…) Subidos a la cresta de una ola creativa puesta en marcha por el recién aparecido movimiento de liberación gay, los adeptos del glitter —fueran heterosexuales u homosexuales— se ataviaban con joyas, maquillaje, zapatos de plataforma de tacón alto y atuendos de lentejuelas (…) Ejemplificado en Inglaterra por David Bowie , con su álbum de 1971 Hunky Dory y el éxito “Changes”, y en los Estados Unidos por Alice Cooper, que acababa de sacar su álbum Killer, el glitter rock cambió el look y el sonido del rock, abriendo las puertas de par en par a toda una serie de grupos y movimientos nuevos (1).

La revolución sexual de los años 60 no sólo fue una revolución de carácter sustancialmente heterosexual sino que, en buena medida, tenía sus aspectos misóginos y homofóbicos. La androginia del glam —liderada ahora por el carisma de Bowie y su aspecto convincentemente bisexual— será el insumo proyectivo (+) determinante para que se procese esa radicalización de un mecanismo de adaptación rebelde que mostraba ya signos más que claros de agotamiento. Seguir leyendo

“Viejos Conocidos”, seleccionado en el Laboratorio Internacional de Guion 2017 de Colombia

El guion del largometraje Viejos Conocidos, escrito por Santiago Ventura y Gonzalo Palermo, integrantes del staff de la Escuela de Cine Dodecá, ha sido seleccionado para formar parte del 5º Laboratorio Internacional de Guion, que se llevará a cabo del 16 al 23 octubre en Santa Fe de Antioquia, Colombia.

La convocatoria recibió más de 120 guiones de los cuales fueron seleccionados 24, correspondientes a 15 países. México, Colombia y Argentina son los países que cuentan con más proyectos seleccionados. Viejos Conocidos es el único guión seleccionado que participará representando a Uruguay.

La lista completa de guiones seleccionados puede consultarse aquí.

Nuevo Cine Norteamericano (Final)

Alejandro Ventura
Doctorando en Comunicación (Universidad Pompeu Fabra)

El lado oscuro del American Way of Life se evidencia en tres películas del NCN que se destacan por su enfoque holístico y con una fuerte carga alegórica. Se trata de That Cold Day in the Park (Ese día tan frío en el parque, 1969) de Robert Altman, The Swimmer (El nadador, 1968) de Frank Perry y Zabriskie Point (1970) de Michelangelo Antonioni. Analicemos brevemente sus contenidos básicos.

A diferencia de la “infiel” Sra. Robinson de The Graduate, la protagonista del filme de Robert Altman es una mujer burguesa que es incapaz de poner en acto su deseo sexual ferozmente reprimido por una moral puritana introyectada como base de sustentación de su sistema internalizado. Esta imposibilidad de un desarrollo sexual y afectivo “normal” termina conduciendo a la protagonista, primero al homicidio, y luego, al final, a la fagocitación patológica de la propia fuente juvenil de su deseo (1). En la particular relación trunca que esta mujer establece con el joven hippie, se da una curiosa inversión de la dicotomía “nosotros-ellos”. En la primera escena de la película, el joven está sentado bajo la lluvia en un banco del parque bajo la escudriñadora y fuertemente sexuada mirada de la mujer desde su lujoso apartamento. Una persiana con celosías en una ventana (2) marca la frontera entre los dos mundos. A partir del momento que la mujer introduce en universo al joven, a lo que se asiste es a un creciente proceso de encierro, control y finalmente, absorción de un sujeto-objeto juvenil por parte de una mujer que jamás logra consumar el acto sexual. Es como si con ese proceso la mujer buscara desesperadamente beber de la fuente de una revolución sexual a la que ha llegado tardíamente.

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